A Elena Rybakina no le interesaban los nombres de las jugadoras que participaban en el torneo de Wimbledon cuando era niña. Lo que le llamaba la atención era la majestuosidad de la competencia.

El sábado, Rybakina tendrá la oportunidad de agregar su nombre al panteón de grandes jugadoras del torneo más antiguo y prestigioso del tenis.

“De pequeña, no recuerdo exactamente quiénes jugaban, pero cuando veía el torneo por la televisión, recuerdo que todos los jugadores vestían de blanco”.

“Eso lo recuerdo muy bien”, comentó Rybakina. “Fresas. Champagne… Es muy linda toda esa tradición”.

Rybakina está a un partido de ganar su primer torneo de Grand Slam, en su primera final. En la misma situación se encuentra su rival en la final del sábado.

Ons Jabeur, la primera mujer árabe y la primera africana que llega a esta instancia en uno de los cuatro torneos grandes del tenis.

Jabeur, quien es tunecina, avanzó a la final al despachar a Tatjana Maria 6-2, 3-6, 6-1 el jueves. A continuación, Rybakina le ganó a la campeona del 2019 Simona Halep 6-3, 6-3.

“No esperaba seguir en carrera en la segunda semana. Y menos estar en la final”, dijo Rybakina, quien nació en Rusia pero representa a Kazajstán.

“Creo que con mi juego puedo llegar lejos en los torneos de Grand Slam. Y, desde ya, que algún día puedo ganarlos”.

Esta será la primera vez que un Grand Slam es decidido por dos jugadores que nunca disputaron una final de esos torneos desde 1962, en que Karen Susman venció a Věra Suková en sets corridos.

Y Túnez o Kazajstán tendrán por primera vez una campeona de un torneo de Grand Slam.

Jebeur, conocida en su país como la “ministra de la felicidad”, por su alegría, dijo que quiere “llegar lejos, inspirar a otras generaciones”.

“Túnez está conectada con el mundo árabe, con el continente africano. Quiero ver más jugadores de mi país, del Medio Oriente, de África”.

La tunecina ha sido una de las mejores jugadoras del circuito en los últimos meses y llegó al segundo lugar en la clasificación mundial. Hace dos semanas ganó un torneo en canchas de césped en Berlín, preparatorio para Wimbledon.

Rybakina es la número 23 del mundo y tiene 13 victorias sobre las 20 primeras de la clasificación.

Con sus 23 años, es la finalista más joven de Wimbledon desde que Garbiñe Muguruza jugó la final del 2015 ante Serena Williams, perdiéndola.

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Rybakina tuvo que responder muchas preguntas acerca de su nacionalidad. Al principio de su carrera jugaba como rusa, pero se hizo kazaja en el 2018.

Los jugadores rusos y bielorrusos fueron marginados del torneo este año por la invasión rusa de Ucrania.

“Lo siento por los que no pudieron venir”, comentó Rybakina. “Por mi parte, disfruto estar aquí, en el principal escenario, pasándola bien y tratando de dar lo mejor de mí”.