Hay que darle crédito a Nick Kyrgios por la honestidad. Ni él mismo se creía que este día iba a llegar, pues el talentoso y temperamental australiano está en las semifinales de Wimbledon.

Kyrgios se convirtió en el primer jugador no preclasificado y con el ranking más bajo que alcanza la penúltima ronda en el All England Club.

Desde 2008 tras un despliegue, a su juicio, de un tenis mesurado y eficiente al barrer el miércoles por 6-4, 6-3, 7-6 (5) al chileno Cristian Garín en la Cancha 1.

“Creía que mi momento ya había pasado”, dijo Kyrgios, de 27 años. “Obviamente, las cosas no me salieron bien en mi carrera y quizás desperdicié ese pequeño margen. Pero estoy muy orgulluso de resurgir aquí”.

Kyrgios, el actual número 40 del mundo, siempre ha captado más titulares por su comportamiento dentro y fuera de la cancha que por sus virtudes con la raqueta en la mano.

Salió a jugar contra Garín al día siguiente que la policía en su natal Canberra informó que Kyrgios tendrá que comparecer ante un tribunal.

El mes pasado para responder a una denuncia de agresión común por un incidente ocurrido en diciembre.

Después de su victoria en la primera ronda de Wimbledon la semana pasada, Kyrgios recibió una multa de 10.000 dólares por escupir hacia donde se encontraba un espectador.

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Y su partido contra Stefanos Tsitsipas alcanzó alta tensión, y Kyrgios recibió otra multa de 4.000 dólares por proferir una obscenidad. El griego le describió después como un “bravucón” y “malvado”.

En las semifinales el viernes, Kyrgios se las verá ante Rafael Nadal, quien sin duda dio catedra este jueves al derrotar a Taylor Fritz, demostrando la razón por la cual es una de las leyendas del “Deporte blanco”

Mientras que, la otra semifinal tendrá a Novak Djokovic y Cam Norrie como protagonistas, lo que abre la posibilidad de una final de ensueño entre el serbio y el español.