Hay quienes afirman que en el cine ya se han contado todas las historias y en realidad solo se narran de manera diferente. Yo no estoy de acuerdo con este planteamiento, pero sí creo que hay premisas que se repiten continuamente, una de ellas es Hamlet. Una tragedia que narra la historia de venganza, romance y mucho chismecito. En El Hombre del Norte volvemos a ver esta historia, pero ahora en tierras nórdicas.

Si bien desde el tráiler la película fue muy clara con el tipo de historia que nos iba a narrar, al ver en el reparto nombres como Willem Dafoe, Nicole Kidman, Ethan Hawke y Anya Taylor-Joy, todos ellos bajo la dirección de Robert Eggers, la producción causaba cierta emoción. El director ha demostrado contar historias de forma interesante y con esa pizca de raro que atrapa a la audiencia… Lamentablemente esa fórmula no logra repetirse del todo en esta ocasión.

 

¿VENGANZA E INCLEMENCIA?

En El Hombre del Norte vemos la historia de Amleth, un joven príncipe que ve a su padre ser asesinado a manos de su tío, el mismo que toma el control de la aldea y pide su cabeza. Todo esto sucede en los primeros minutos de la cinta para después narrarnos como el inexperto, asustadizo y pequeño protagonista se convierte en un guerrero despiadado en busca de su tío y así consumar la venganza que desea desde niño.

Todo esto al leerlo suena bien, el problema es que a la hora de la ejecución en pantalla se quedan muy cortos. En su afán de mantener la clasificación para una audiencia mayor, la mayoría de escenas de batalla son rebajadas y varios momentos aprovechan el recurso de fuera de campo para dejar a la imaginación del espectador lo violento de la escena.

DESTINO Y DESEO

La historia es lo suficientemente interesante y logra mantenerte atrapado prometiendo un final épico que promete una batalla final. La película dura 136 minutos, de los cuales muy pocos serán los momentos que se sientan pesados o aburridos. Ver a nuestro protagonista planear su venganza y hacerse de sus aliados para consumarla es por demás emocionante. El problema es al llegar al momento del clímax, cuando por fin sucede la gran batalla que todo el desarrollo viene prometiendo. Sin entrar en detalles, la pelea se siente floja y un poco anticlimática al final.

El Hombre del Norte para nada es desechable, vale la pena verla, en especial por su soundtrack y trabajo de ambientación. Sin embargo, los actores quedan demasiado grandes para sus personajes y la historia ofrece muy poco o prácticamente nada a algo que no hayamos visto antes. El director dejó la vara muy alta con sus trabajos anteriores y lamentablemente no se logra superar.