En época de remakes, secuelas espirituales y reboots se ha visto de todo. Desde obras que le rinden un homenaje respetuoso y bien hecho al producto original, hasta producciones que es mejor fingir que nunca existieron. En esta ocasión toca revisar Top Gun Maverick. Pete Mitchell regresa después de más de 30 años para intentar emocionarnos cómo lo hizo en 1986 ¿lo logrará?

NUEVA PELÍCULA, VIEJOS VICIOS

En esta cinta, nos encontramos con un Maverick más viejo, pero igual de irreverente y soberbio. La escena de apertura es como si viajáramos en el tiempo, una motocicleta, gafas de sol, una chamarra de piel y por supuesto, no puede faltar el rock and roll musicalizando este momento. Solo que, a diferencia del blockbuster ochentero, Cruise vuelve a interpretar a este piloto de la fuerza aérea, quien ya no se encuentra en su mejor momento.

Maverick se encuentra en el desierto, siendo un general que nunca ascendió debido a su mal comportamiento y que ahora forma parte de un programa de pilotos que está a punto de cancelarse. Las vueltas del destino y ayuditas de personajes pasados harán que ‘Mav’ termine entrenando a un escuadrón de élite para una misión de la que es prácticamente imposible que salgan vivos. Este entrenamiento y misión sería cosa fácil de no ser porque en este grupo se encuentra Bradley Bradshaw, hijo de Nick Bradshaw, mejor conocido como ‘Goose’, el copiloto y mejor amigo de Maverick que falleció en combate. 

HÁBLAME GOOSE…

Conducir un jet que alcanza velocidades supersónicas es fácil para Maverick, pero cuando se baja y solo es Pete Mitchell le cuesta lidiar con emociones y la responsabilidad de las relaciones interpersonales. Esta película sin duda tiene secuencias de acción memorables, pero el verdadero énfasis de Top Gun Maverick recae en la historia y nudos dramáticos del personaje principal.

Por primera vez, Pete debe ser alguien razonable en más de una ocasión, es por eso que encuentra refugio y guía moral en su mejor amigo y ex copiloto. Goose, a pesar de no aparecer, sigue siendo más que relevante para esta trama, que si bien no tiene una estructura compleja tiene un tratamiento envolvente, que genuinamente hace que el espectador se interese e incluso se preocupe por lo que va a pasar (a pesar de que sea obvio el desenlace).

AVIONES, EXPLOSIONES Y PALABROTAS

Si bien esta entrega de Top Gun tiene particular atención en sus personajes, nosotros estamos interesados por toda la acción aérea y tensión a la que nos acostumbró su primera entrega… Y también lo cumple. Las persecuciones de aviones y acrobacias son muy atractivas, en especial los últimos 20 minutos, en donde tendremos una secuencia tan tensa y bien lograda que tenía buen tiempo que no me agarraba así de mi asiento. Una persecución tan bien ejecutada que no necesita de soundtrack para emocionar, solo basta el ruido de los motores y las voces de nuestro escuadrón.

Top Gun Maverick es una película que llega sin pretensiones o propuestas revolucionarias, pero no necesita de nada de esto para ser una producción sólida, emocionante y 100% palomera para esta temporada del año, perfecta para quienes están en busca de algo sencillo, pero bien hecho.