La Comisión Federal de Competencia (CFC) decidirá hoy el destino del duopolio cervecero que mantienen Heineken International y Anheuser-Busch InBev en México.

La CFC deberá emitir la resolución resultante de su investigación de prácticas monopólicas en la distribución, comercialización y venta de cerveza, y podría invalidar los contratos de exclusividad que manejan Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma, subsidiaria de Heineken, y Grupo Modelo, propiedad de AB-InBev. 

En conjunto, las dos empresas controlan casi el 98 por ciento de las ventas de cerveza en el país; AB-InBev controla alrededor del 60 por ciento del mercado y Heineken controla aproximadamente el 38 por ciento.

La investigación surgió tras una demanda presentada en el 2010 ante la autoridad mexicana por parte de SABMiller, la segunda mayor fabricante de cerveza en el mundo, y un pequeño grupo de micro cervecerías mexicanas. 

La demanda argumenta que los contratos de exclusividad que manejan estas empresas dificultan la entrada a nuevos competidores y violan las regulaciones de competencia.

Adicionalmente, un estudio recientemente publicado por Canadean, una empresa de investigación de mercados, encontró que los precios de cervezas, tanto para minoristas como para consumidores, varía significativamente en diferentes regiones del país, dependiendo de la empresa que tiene dominio del mercado.

Una batalla de años

La acusación de prácticas monopólicas no es la primera de SABMiller, ya que desde el 2004 ha tratado de ganar demandas contra el duopolio. 

En ese entonces, ganó un fallo contra FEMSA, entonces dueña de Cervecería, y Grupo Modelo, pero el fallo fue diluido posteriormente por estas compañías. Después de sus esfuerzos, SABMiller sigue controlando sólo aproximadamente el 0.7 por ciento del mercado mexicano.

The Financial Times reporta que Jaime Andreu, dueño de la Cervecería Primus y uno de los aliados de SABMiller en la demanda ante la CFC, dice que a causa de los contratos de exclusividad de Cervecería y Modelo solo uno de cada 20 negocios que sus vendedores visitan está en libertad de comprar su producto.

A cambio de la exclusividad, las cerveceras ofrecen refrigeradores, anuncios con el nombre de los negocios, mesas, sillas y otras atenciones especiales. Por su parte, los dueños quedan obligados a ofrecer únicamente los productos de la empresa respectiva.