1.70
Por ciento creció la inflación general entre enero y abril de 2013
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico considera que la promesa del auge económico mexicano está ligada a la implementación de reformas estructurales
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Se prometía que el 2013 sería el inicio del auge mexicano. Periodistas, analistas y políticos hablaban de una nueva época para el país, con mayor crecimiento y liderazgo en la economía regional y global. 

Al arrancar el año, tanto The New York Times como The Economist anunciaron que presenciabamos el “Mexican Moment”, MeMo, o Momento Mexicano y el país pasaría de estar creciendo moderadamente a volar hacia un nuevo amanecer económico.

En su columna en el NYT, Thomas Friedman incluso indicó que sería México, y no China o India, quien se convertiría en el nuevo poder económico del siglo 21.

Pero el primer trimestre del año ha puesto en duda si el dichoso MeMo tan siquiera ha amanecido. 

Contra toda expectativa de inicios del año, el crecimiento económico del último trimestre fue decepcionante, con un 0.8 por ciento de crecimiento respecto al mismo periodo del año anterior.

Esta es la peor caída trimestral desde el 2010 y fue tan significativa que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) tuvo que revisar su pronóstico de crecimiento para el año, que se redujo de un 3.5 a un 3.1 por ciento.

Y no solo es cuestión de crecimiento, ya que otros indicadores clave, como lo son la inflación, el gasto público y la balanza comercial, también pintan un panorama negativo para México. 

Según información del Banco de México (Banxico), la inflación general creció durante el primer trimestre del 2013 en un 1.70 por ciento, mientras que en abril el aumento de precios interanual fue de 4.65 por ciento. La cifra de inflación interanual es superior a la meta del banco central de 3 por ciento.

En el ámbito comercial, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reporta que México sostuvo en abril un déficit de mil 225 millones de dólares. Con este dato, durante el primer trimestre del año el país presentó un déficit comercial de 2 mil 246.6 millones de dólares.

Además, en este trimestre el gasto gubernamental se redujo en 130 mil millones de pesos, a comparación del último trimestre del 2012; esto representó una caída del 19.7 por ciento, tomando en cuenta la inflación. 

Por si fuera poco, la inversión extranjera directa bajó hasta alcanzar los 12.7 mil millones de dólares durante el 2012; una cantidad mucho menor que el promedio de 23 mil millones de dólares registrado durante la última década, según reporta la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

¿Trimestre atípico?

En respuesta al último trimestre, tanto autoridades de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público como analistas financieros privados lo han catalogado como un trimestre atípico. 

El argumento de la SHCP de que se tuvieron ocho días laborales menos en el trimestre, por la llegada adelantada de la Semana Santa, es juzgado como una explicación válida para un deterioro en el crecimiento, pero no de una magnitud tan importante. De igual forma, el que el año pasado haya sido un año bisiesto sesga la comparación, aunque de forma marginal. 

Aun así, cuando el crecimiento trimestral se recorta a una cuarta parte del trimestre anterior, es difícil culpar a tener alrededor del 12 por ciento menos días como explicación primaria. 

En otro ángulo, la combinación entre una sequía anormal en el campo mexicano y diversas enfermedades en la ganadería sí parece haber causado una situación notoriamente desastrosa, el cual implicó un menor crecimiento agregado. 

En particular, las actividades primarias, las cuales engloban a la agricultura, la ganadería y la pesca, decrecieron un 1.12 por ciento este trimestre. A diferencia, había crecido un 7.2 por ciento en el último trimestre del 2012. En este punto sí se juzga necesario que una mejor época climática apoye en el futuro tanto a la agricultura como a la ganadería. 

En una tercera consideración extraordinaria, la entrada de la nueva administración federal trajo mayor presión al gasto público, en especial en las secretarías que tuvieron cambios estructurales y la pausa de proyectos importantes hasta tener establecida la nueva dirección. 

Si estos tres acontecimientos atípicos tuvieron el efecto tan impactante como se les perfila, se deberá notar un repunte drástico en el segundo trimestre del año, esperándolo por encima del 3 por ciento. Si este no es el caso, entonces se tendrá que considerar un deterioro estructural de la economía mexicana. 

¿La promesa sigue viva?

La opinión tanto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, como de la revista británica The Economist, es que la promesa del surgimiento económico mexicano está ligada con la implementación de las reformas estructurales, que limitarán la dependencia que sufre México del ambiente económico exterior. 

Las reformas que ha buscado impartir la administración actual e impulsado por el Pacto por México, tienen la intención de aumentar el potencial de crecimiento de México hasta un 5 por ciento, tras aumentar las tendencias de productividad en diferentes sectores. 

Con más de 100 reformas estructurales en pie para ser implementadas, la promesa de que el “Mexican Moment” se haga una realidad sigue viva. 

La búsqueda de una educación más efectiva, mayor competitividad en el mercado laboral y hasta la apertura de las telecomunicaciones pueden proveer mayor productividad a la economía mexicana. 

De tal modo, aunque todo dato reciente apunta lo contrario, se sigue con el optimismo de que ha llegado el momento para el despegue económico de México.