Con la pandemia de Covid-19 miles de emprendedores en México tuvieron que dar un paso atrás. La crisis financiera que provocó el coronavirus frenó y puso límites a las metas que se esperaban cumplir a través de las micro, pequeñas y medianas empresas este año.

El aislamiento social obligatorio desencadenó una serie de pérdidas para las pymes, a nivel económico, de producción y de personal.

Para amortiguar el golpe y poder sobrevivir, algunos emprendedores tuvieron que buscar otras fuentes de ingresos, cancelar la renta de locales o en su caso oficinas, renegociar contratos con proveedores y hacer modificaciones a la plantilla laboral, que incluyeron despidos, más días de descanso sin paga y reducciones al salario.

A diferencia de la impresión que se tenía hace casi un mes, cuando el Termómetro Semanal de Percepción del Ecosistema Emprendedor, realizado por el fondo Invent Capital, marcaba que 45 por ciento de los emprendedores creía que las consecuencias para su negocio serían entre graves y muy graves, en la semana del 4 al 8 de mayo, el mismo análisis mostró que hay optimismo ante la adversidad, ya que 41 por ciento de los encuestados opina que la situación mejorará en junio, mientras que un 35 por ciento espera que el panorama sea de peor a mucho peor.

Juana Ramírez, directora general de Grupo SOHIN y socia fundadora de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), comenta que al comienzo de la pandemia realizaron una encuesta a más de mil 300 pymes, en donde les preguntaron cómo creían que esto les iba a afectar, el 77 por ciento aseguró que dejaría de operar mientras duraba la contingencia, pero al extenderse casi por tres meses y ante la imposibilidad de solventar gastos, algunos tuvieron que cerrar de forma permanente.

El mayor problema al que se enfrentan los emprendedores es que hay falta de liquidez, hay poca posibilidad de que los bancos den créditos de apoyo, ya que desde hace algunas semanas comenzaron a restringir el acceso al capital
Juana RamírezFundadora de la Asociación de Emprendedores de México

“Aunque el gobierno ha otorgado créditos a la palabra hasta por 25 mil pesos, está claro que esa cantidad es insuficiente para mitigar las consecuencias derivadas del coronavirus. El primer impacto lo vimos en la disminución de puestos de trabajo y eso hace menos competitivas a estas microempresas que les costará más trabajo competir en el mercado durante los próximos meses”, detalla la socia fundadora de la ASEM.

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Persistir ante la adversidad

Ante la falta de ingresos que le permitieran seguir pagando la renta de su consultorio, el psicólogo Rafael Vega pidió el préstamo a la palabra otorgado por el Gobierno federal.

“En abril fue cuando todo se complicó para mí y la profesión que ejerzo, ya que muchas personas se quedaron de manera obligatoria en sus casas, no había posibilidad de reunir la cantidad mensual que necesito para solventar mis gastos básicos y los que requiere el consultorio, así que decidí postularme para el crédito a la palabra. Pensé que sería muy complicado y tardado el trámite, sin embargo, todo el proceso fue ágil y hace unos días me depositaron los 25 mil pesos”, comenta el psicólogo.

Para contribuir a la permanencia de los micro y pequeños negocios ante la crisis económica derivada de la emergencia sanitaria por coronavirus, el gobierno mexicano optó por otorgar Créditos a la Palabra de 25 mil pesos.

Los emprendedores que requieran esta ayuda deberán liquidar su adeudo en 33 abonos de 824 pesos.

Este apoyo es exclusivo para las personas dueñas de microempresas responsables, que tienen a su personal dado de alta en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y que puedan comprobar que en los últimos meses no despidieron a ningún colaborador.

Parte de los requisitos para accesar a este apoyo son: estar registrado en el Censo del Bienestar, ser mayor de edad, tener un negocio micro o pequeño con mínimo 6 meses de operación, que se dedique a la comercialización, producción de bienes o prestación de servicios de los todos sectores excepto del agropecuario y encontrarse dentro de las zonas que cubre el programa, de acuerdo con los datos del gobierno mexicano.

La directora general de Grupo SOHIN Juana Ramírez comenta si existe una alternativa para que las condiciones de los emprendedores mejoren en lo que resta del año, y es que tanto el gobierno como las empresas trabajen en conjunto y se termine la polarización, ya que estas limitantes impiden lograr acuerdos, rompen con la confianza y el bienestar de la población.

“Se debe de entender que las micro, pequeñas y medianas empresas son un reflejo de la sociedad mexicana, así como la mayoría de los ciudadanos viven al día, también las empresas, muchas no cuentan con las reservas financieras para sobrevivir más de 90 días sin ingresos”, explica la también emprendedora.

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