50 %
del PIB global se encuentra representado 
en los países del G8
En México, aunque la reducción 
del gasto público ha contribuido 
a la desaceleración en el crecimiento, el gobierno federal mantendrá politicas de austeridad
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Durante la edición 39 de la Cumbre del G8 que se realiza esta semana en Irlanda del Norte, las ocho economías más poderosas del mundo han retomado una pregunta fundamental para resolver los problemas que las aquejan: ¿qué hacer con su política fiscal? 

Los miembros del grupo: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, Japón, Italia y Rusia, se plantean por un lado la austeridad europea, y del otro, el estímulo estadounidense. 

Pero los términos del debate han cambiado en los últimos cinco años, y el espacio de diferencia entre las políticas de Estados Unidos y los países de la Unión Europea se ha reducido.

Recientemente, Europa ha enviado señales de relajamiento en sus políticas fiscales, después de casi cinco años de utilizar recortes presupuestales e incrementos en impuestos para intentar resolver su crisis de deuda. 

Muchos economistas  califican esta decisión como un importante cambio,  y la señalan como la razón por la cual la recesión europea persiste, mientras que Estados Unidos sale de la suya.

A pesar de su respuesta de estímulo ante la crisis financiera del 2008, Estados Unidos se ve ahora en una condición muy diferente. 

A causa del secuestro fiscal, las medidas de austeridad impuestas desde marzo de este año para resolver sus problemas de deuda, la recuperación de Estados Unidos se está desacelerando, y su situación es cada vez más similar a la europea.

El caso japonés

Durante la actual reunión del G8, es probable que la discusión de política fiscal se vea reducida ante la importancia de temas como la reacción de los países miembro a la situación de violencia en Siria, donde los intereses de Estados Unidos y Rusia se enfrentan. 

En parte, esto es cuestión de logística: los ministros de finanzas de EU y las principales economías europeas ya se habían reunido durante los primeros meses del año para discutir ese lado de la agenda y permitir dedicar atención a otros temas durante la reunión.

Pero la reducción de atención a la pregunta de la austeridad contra el estímulo toma lugar mientras el desempleo se mantiene alto en gran parte de Europa y en Estados Unidos, y las protestas contra las políticas de austeridad continúan tomando regularmente las calles de las mayores ciudades de los países afectados.

Sin embargo, Estados Unidos y Europa no son los únicos países que analizan su política fiscal. En Japón, las políticas expansionistas iniciadas por el primer ministro Shinzo Abe (conocidas colectivamente como Abenomics) han aumentado significativamente el gasto público con el objetivo de revivir la economía japonesa. 

Mientras que Joseph Stiglitz, ganador del premio Nobel en economía, opina que las políticas del Abenomics tendrán éxito, a Jens Weidmann, gobernador del banco central alemán, le preocupa que la interferencia gubernamental en la política monetaria interfiera con la independencia del Banco de Japón.

En contraste, en México se ha apuntado que la reducción en el gasto público ha contribuido a la desaceleración en el crecimiento. 

Eso explica en parte porqué el PIB creció sólo un 0.8 por ciento, a tasa anualizada, durante el primer trimestre del año. 

Pero el presidente Enrique Peña Nieto ha señalado que no dará marcha atrás a las políticas de austeridad, y que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público continuará recortando el gasto público.

Decisiones en Europa

Los planes de austeridad en la Unión Europea han sido duramente criticados en los últimos meses debido a la falta de resultados. 

Las presiones del desempleo han tenido un fuerte impacto en la política fiscal y se exigen reformas para un mercado laboral más dinámico. 

En la opinión de varios economistas, el recorte de gastos y el aumento de impuestos son los culpables de mantener al continente en recesión mucho tiempo después de que Estados Unidos se haya recuperado.

Sin embargo, los líderes europeos siguen sosteniendo que la recesión en la que se encuentran se debe precisamente a los altos niveles de deuda pública, por lo que el crecimiento económico no puede estar fundamentado en el déficit.

La canciller alemana Angela Merkel ha reiterado su apoyo a las políticas de austeridad, sin dejar de mostrarse preocupada por la situación económica europea. 

Mientras que Merkel ha insistido en que países de la zona euro, como Grecia y Portugal, deben seguir recortando sus presupuestos y reformando los programas de trabajo, salud y jubilación, ha permitido que otras naciones, como Francia, Italia y España, aplazen los recortes del déficit y disminuyan los impuestos en corto plazo para aumentar la demanda de los consumidores.

Aunque para algunos estas acciones se han visto como un cambio de política, cada vez más países demandan que se permita aumentar el déficit para estimular el crecimiento, en vez de aplazar las reducciones. 

Las reglas fiscales en Europa exigen que los miembros de la eurozona alcancen un déficit máximo de 3 por ciento, meta que no fue alcanzada por 11 países el año pasado.

El incentivo 
en Estados Unidos

En el caso estadounidense, los estímulos fiscales se han reducido para dar lugar a políticas de austeridad que intentan solucionar los problemas recurrentes de déficits presupuestales y deuda pública del país. 

Estas políticas de austeridad toman principalmente la forma de recortes generalizados al gasto público, conocidos como el secuestro fiscal, y han acelerado el ritmo de reducción del déficit, pero también han desacelerado el recuperamiento económico para el gigante de Norteamérica.

Lo que permanece como estímulo en Estados Unidos es el programa de expansión monetaria impulsado por la Reserva Federal, que continúa inyectando dinero a la economía para incentivar la inversión y el consumo estadounidenses. 

Y con cifras de desempleo y confianza del consumidor cada vez mejores, la especulación apunta a que la Fed no mantendrá esta política monetaria acomodaticia por mucho más tiempo.

The New York Times reporta que Eswar Shanker Prasad, profesor de economía de Cornell University y exoficial del Fondo Monetario Internacional, dice que “es probable que el presidente Obama continúe intentando liderar por persuasión más que por ejemplo” durante la reunión del G8. 

“Es probable que Estados Unidos continúe empujando a otros países a adoptar medidas que apoyen al crecimiento, incluyendo una reducción en la austeridad fiscal, pero con el trasfondo de su propio apretamiento fiscal prematuro”, continuó Prasad.

El analista y académico considera que el recuperamiento estadounidense apenas está solidificándose.

“Lo último que se necesita ahora es una gran sacudida que emane de Europa. Pero la realidad es que Estados Unidos solo puede hablar. No puede influir realmente de forma sustancial en las políticas”.