Los adultos mayores en China tienen una vida difícil, enfrentándose a la pobreza, la enfermedad y la depresión. Eso indica un nuevo estudio, el primero en su tipo, de la población mayor a los 60 años en el país.

Aunque el gobierno chino busca construir una “sociedad armoniosa”, enfocada en el bienestar de la población, además del crecimiento económico, los datos recogidos por la encuesta contrastan con esta visión. 

El estudio, realizado por académicos y analistas chinos e internacionales, encontró que de los 185 millones de adultos mayores en China, el 22.9 por ciento vive en condiciones de pobreza, con un consumo de menos del equivalente de 522 dólares al año. Además, el 38.1 por ciento de los encuestados tiene dificultades realizando actividades cotidianas y el 40 por ciento muestra claros síntomas de depresión.

Aunque el estudio apunta que el gobierno chino ha tenido grandes avances en la expansión de la cobertura de las pensiones y servicios de salud, la tendencia demográfica de envejecimiento aumenta la probabilidad que lo observado por el estudio se vuelva más problemático. 

Según estimaciones de la ONU, la tasa de dependencia en China pasará de 11 en el 2010 a 42 en el 2050. A medida que la tasa de dependencia incrementa, aumenta la carga que supone para la población económicamente activa mantener a la parte dependiente. 

China tiene el reto adicional de enfrentarse a este problema cuando todavía no ha dado el salto para convertirse en un país altamente desarrollado.

En China, el ritmo de aumento de dependencia es particularmente veloz gracias a la política de hijo único mantenida por el gobierno chino. Además, la política ha engendrado algo conocido como el problema 4-2-1, el que para cuatro abuelos y dos padres chinos solo haya un hijo que tenga que cuidarlos a todos.

El miedo a una vejez pobre y desvalida empuja a muchos chinos a ahorrar gran parte de sus ingresos, lo cual no fortalece el consumo interno en el país. El desarrollo de un mercado interno fuerte y estable es uno de los objetivos clave de Beijing, pero ofrecer pensiones más generosas o mayores prestaciones médicas podría arriesgar la salud de las finanzas públicas.

Los expertos responsables del estudio apuntan que no hay soluciones fáciles para los retos demográficos en China. 

Al comparar la situación china con México, encontramos que desde 1970 existe una tendencia hacia la reducción de la tasa de dependencia, pero esta comenzará a revertirse a partir del año 2020.