400%

el crecimiento aproximado que ha registrado el comercio trilateral norteamericano desde 1994 hasta el 2015


Para el TLCAN en general, y para México en particular, las propuestas del precandidato republicano son tóxicas


“Deberíamos reconsiderar la mayor integración de Norteamérica para lograr una región más competitiva y capaz de crear más empleos”

Enrique Peña Nieto

Presidente de México


La integración del TLCAN ha contribuido en la transformación de Norteamérica en la región más competitiva del mundo


“(El TLCAN) era un marco para cosas más grandes y mejores que nuncase realizó” 

Jennifer Jeffs

Expresidenta del Consejo Internacional de Canadá

La más reciente reunión de los “Tres Amigos”, como se apoda a la Cumbre de Líderes de América del Norte, resultó en un acuerdo que busca que el 50 por ciento del consumo energético de la región provenga de fuentes ‘verdes’ para el 2025.

Pero aunque la medida fue celebrada, expertos advierten que los líderes de México, Estados Unidos y Canadá deben hacer más para actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y mantenerlo relevante más de dos décadas después de su implementación.

A pesar de que el TLCAN ha creado el mayor bloque comercial del mundo, el acuerdo “era un marco para cosas más grandes y mejores que nunca se realizó”, dice Jennifer Jeffs, expresidenta del Consejo Internacional de Canadá, un think-tank, en entrevista con la revista The Economist.

Laura Dawson, directora del Canada Institute del Wilson Center, otro think-tank, detalla que entre las barreras que aún obstaculizan la integración comercial en Norteamérica se encuentran onerosas medidas de seguridad en las fronteras estadounidenses, la lenta armonización de regulaciones y estándares, la falta de consideración a nuevas formas de negocios como el comercio electrónico, y un exceso burocrático que desincentiva el comercio exterior norteamericano en las pequeñas y medianas empresas.

La importancia de actualizar el TLCAN para corregir estas deficiencias, y de la integración norteamericana en general, es subrayada por el golpe negativo que la globalización está sufriendo a ambos lados del Atlántico gracias, por un lado, a la candidatura presidencial de Donald Trump, y por otro la decisión de los votantes del Reino Unido de abandonar la Unión Europea.

Para el TLCAN en general, y para México en particular, las propuestas del precandidato republicano son tóxicas, ya que amenazan con imponer aranceles punitivos a los bienes producidos en el país que se exporten a Estados Unidos en aras de castigar a las empresas estadounidenses que han migrado empleos e inversiones hacia el sur de la frontera.

Empujón comercial

En los más de 20 años desde que se implementó el TLCAN, el comercio trilateral en la región se ha disparado en alrededor de 400 por ciento en términos nominales, alcanzando un valor anual de más de un billón de dólares.

Pero aún más importantes que este empujón comercial y su consecuente impulso al crecimiento económico son los efectos sobre las economías participantes.

El TLCAN integró a México a las cadenas de suministro norteamericanas; 40 por ciento del contenido de las exportaciones manufactureras mexicanas proviene originalmente de Estados Unidos. Esto ha contribuido fuertemente a la industrialización de regiones como el norte y centro del país. Por otro lado en Canadá, que ya sostenía un tratado de libre comercio con Estados Unidos desde 1988, la productividad se disparó.

Esta integración, con todo y sus obstáculos, ha contribuído en la transformación de Norteamérica en la región más competitiva del mundo. A pesar de que la contribución de la región al producto interno bruto (PIB) del mundo es similar a la de Europa y Asia, Norteamérica no está enfrentando el estancamiento y desaceleración que se observan respectivamente en sus competidoras.

El eje México-Canadá

Estados Unidos es el gigante del TLCAN, contribuyendo la mayor parte del PIB y apetito comercial de la región; tanto para Canadá como para México su vecino es por mucho su mayor socio comercial.

Pero la relación entre México y Canadá, que son el tercer mayor socio comercial el uno del otro, no es negligible, y tendrá que convertirse en un pilar clave para asegurar la atención de Estados Unidos respecto a Norteamérica en los próximos años.

Si se aprueba el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), Canadá y México tendrían que competir con otros 9 países por la atención comercial e inversión de Estados Unidos.

La necesidad de mayor cooperación entre México y Canadá además llega en un momento clave, ya que las firmas energéticas canadienses están aprovechando la liberalización del sector en el país para invertir miles de millones de dólares en la construcción de infraestructura como gasoductos.

Las autoridades económicas de México parecen estar agudamente conscientes de la importancia de esta relación, sobre todo ante el aterrador prospecto de una victoria por parte de Trump y lo que esto conllevaría.

“Si el sentimiento negativo hacia México en Estados Unidos prevalece, estaremos buscando estrechar lazos con otros países que son amigos de México”, dijo el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, en entrevista con el diario canadiense The Globe and Mail.