El “renuncio a Satanás” que los católicos repiten constantemente se tornó más real que nunca.

Ayer, el Papa Francisco abrió las puertas del Vaticano y les otorgó reconocimiento ante la ley canónica a la Asociación Internacional de Exorcistas. 

“Vivimos en una época en la que Dios ha sido olvidado. Y ahí donde Dios no está presente, reina el Diablo”, apuntó el padre Gabriel Amorth, líder de la asociación. 

Para combatir este escenario, la Iglesia ha practicado por años el exorcismo, que es conocido como “el acto de expulsar, o proteger, de los demonios o espíritus malignos de personas, lugares o cosas, que se cree están poseídos o infestados por ellos, o que son susceptibles de convertirse en víctimas o instrumentos de su malicia”. 

Y desde ayer, el grupo de 250 sacerdotes que “batalla contra las fuerzas del mal alrededor de 30 países” tiene sus estatutos aprobados por la Congregación Vaticana para el Clero, afirmó el diario L’Osservatore Romano. 

Esto “le da pleno reconocimiento a la práctica del exorcismo”, informó ayer The Independent. 

Esta es la primera vez que la cabeza de la Iglesia Católica le da amplio reconocimiento. 

“Mientras el Papa actual es muy progresivo con todo, desde el celibato en el clero hasta la ampliación de los sacramentos hacia niños con padres del mismo sexo, es en realidad muy ortodoxo cuando se trata de posesiones demoníacas y la influencia de Satanás”, indicó ayer PolicyMic. 

Y es que, el pontífice habla muy constantemente del trabajo del diablo. Incluso se refiere más a él que cualquiera de sus predecesores.

Demonios en aumento

A inicios de año, según The Independent, varias iglesias católicas de Italia y España reportaron el reclutamiento de al menos 18 sacerdotes que pudieran hacer frente al “aumento sin precedentes de casos de posesión demoníaca”.

El reverendo Francesco Bamonte aseguró a La Repubblica que las posesiones “han aumentado como resultado de las personas que se suscriben al ocultismo”. 

“Los pocos exorcistas que tenemos en la diócesis, a menudo, no pueden manejar la cantidad enorme de solicitudes de ayuda”, añadió. 

Si el mundo realmente se está llenando de demonios, el Papa lo sabe.