"El arma de la palabra es más fuerte que el poder de las balas”
Nimr al Nimrlíder religioso y activista chií ejecutado
Hezbollah iniste en que Arabia Saudita quiere provocar una guerra civil entre sunis y chiís en el mundo. Los sunitas apoyados por occidente tienen la ventaja sobre los chiís normalmente anti estadounidenses

Sudán, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos son todos aliados de Arabia Saudita. Ante las actuales tensiones entre los saudís e Irán, después de que el gobierno de Arabia Saudita condenara a muerte al jeque Nimr al Nimr, estos tres países han tomado partido y ordenado retirar a sus misiones diplomáticas de Teherán. 

El asesinato del líder chií Nimr al Nimr ha provocado indignación internacional y el tráfico de personas entre todos estos países será restringido. No obstante, Arabia Saudita anunció que permitirá la entrada de todos los que visiten La Meca. 

Los saudís y sus tres aliados tienen otra cosa en común, son también aliados regionales de Estados Unidos, algo que no comparte Irán, uno de los países con los que Washington ha tenido más diferencias en los últimos años.

Contexto

El gobierno de Riad condenó a muerte a al Nimr y a otras 46 personas, lo que ha suscitado una ola de violencia en contra de las sedes diplomáticas de los aliados sauditas en Teherán. 

Nimr nació en Arabia Saudita, un país habitado por una mayoría chií pero gobernado por los suníes. Su popularidad entre la juventud creció recientemente al exigir el fin de la discriminación contra su etnia. 

Al Nimr criticó al gobierno saudí y amenazó con la separación de las zonas chiíes. Este tipo de declaraciones hicieron que el gobierno de Arabia Saudita, conocido por violar sistemáticamente los derechos humanos de sus ciudadanos, tuviera a Nimr en la mira y lo considerara un terrorista.

Después de varias protestas encabezadas por Nimr, en 2014 y en un juicio plagado de irregularidades fue condenado a muerte por sedición, desobediencia y alzamiento en armas.

La muerte de Nimr ha dejado un gran dolor en el pueblo chií y en muchos sectores de Irán, pero al mismo tiempo es una figura paradójica, ya que a pesar de ser un jeque chií también criticó al régimen de Bashar al Asad y algunas de las políticas del mismo Irán, uno de los principales aliados del actual gobierno de Damasco.  

El fin de las palabras

En una zona donde la guerra es una constante que parece no detenerse jamás, las palabras de un líder considerado pacifista no han resonado y su muerte ha abierto las puertas para que la violencia se intensifique. 

Hace menos de seis meses, Estados Unidos parecía acercarse a Irán intentando limar algunas asperezas presentes en la región y lograr un pacto nuclear, que satisficiera los intereses de Washington e Israel.

Sin embargo, la muerte de Nmir ha evidenciado las graves diferencias que existen entre los países pobres del medio Oriente y las monarquías acaudaladas de la península arábiga, financiadas y apoyadas por occidente. 

La guerra por el control de la zona energética más importante del mundo sigue vigente y la muerte de Nimr le servirá a los aliados de Estados Unidos para destrabar la situación, ganar terreno en su silenciosa lucha contra Teherán, Damasco y Moscú, y eventualmente poder controlar la región. 

Nimr al Nimr

Breves del Jeque que encendió la discordia

> Nació en 1960 y creció en Qatif, provincia oriental de Arabia Saudita.
> Estudió en Irán y en Siria y regresó en 1994 para promover la libertad religiosa.
> Fue detenido en 2004, y entonces se convirtió en una figura política de oposición.
> Criticó la represión de las autoridades sauditas y se le consideró antiestadounidense y se oponía al régimen de Bashar al Asad.
> Su juicio fue considerado injusto por Human Rights Watch.