"El gran problema de la UE en el escenario internacional es que es bien difícil ‘pesar’ siendo 28 países con historias, culturas políticas e intereses geopolíticos tan diversos"
Philippe Stoesslé Politólogo

En política exterior la mayoría de los países han flaqueado ante los conflictos de los últimos meses. Desde la anexión de Crimea a Rusia hasta las protestas en Venezuela en contra del régimen chavista y las negociaciones nucleares con Irán. 

Al presidente estadounidense, Barack Obama, The Washington Post lo tildó de fantasioso por su forma de enfrentarse a  los problemas mundiales. Mientras que la Unión Europea (UE) ha dejado mucho que desear. 

Ambas potencias son eje central en los conflictos de carácter internacional y mucho se ha dicho sobre la debilidad que ha reflejado Estados Unidos al mundo. 

“Obama ha hecho que EEUU luzca débil frente al mundo. Los estadounidenses no quieren otra guerra, pero tampoco quieren perder la imagen de superpotencia, aunque ambas están directamente relacionadas”, dijo a El Nacional el profesor Dennis Anderson. 

Y cruzando el océano está la Unión Europea. Esta alianza de naciones, liderada indirectamente por la canciller alemana Angela Merkel, ha tenido que enfrentar durante los últimos años una crisis económica que se ha traducido en una debilidad política. 

“El gran problema de la UE en el escenario internacional es que es bien difícil ‘pesar’ siendo 28 países con historias, culturas políticas e intereses geopolíticos tan diversos. La toma de decisión es muy lenta y poco eficaz”, aseveró a Reporte Indigo el crítico de la actualidad europea Philippe Stoesslé. 

Y aunque no pesa en política sí lo hace en “comercio, inversión, educación, cooperación internacional. Entonces sí es cierto que es un enano político, pero es un gigante económico”, añadió el politólogo. 

En las negociaciones comerciales multilaterales la UE habla de una sola voz, “lo cual le permite todavía ser la primera  potencia comercial mundial. Pero cuando se trata de temas de seguridad o de política exterior (…) y hay desacuerdo, cada país vela por sus intereses y existe más desunión que unión”.

El poder de una mujer

Detrás de Alemania, está Angela Merkel. La canciller ha ejercido una gran influencia en la región lo que le otorga un liderazgo disimulado, a ella y a su país. 

“(Este liderazgo) se ha resentido como una ‘dictadura’, porque se sabe del peso especifico que tienen Merkel y Alemania. Y claro que tiene una enorme influencia, pues es el país que más aporta a los planes de rescate. Además, su actitud se ha interpretado en el sur de Europa como una falta de sensibilidad a las dramáticas situaciones de las poblaciones que sufren”, afirmó Philippe Stoesslé a Reporte Indigo.

Alemania es “un miembro fundador de la Comunidad Europea, es la mayor economía la que menos mal se encuentra, la que tiene mucha influencia sobre los otros miembros; pero también la que impresiona y a veces asusta –por la herencia histórica–. Básicamente no hay gran cambio de paradigma económico posible sin su visto bueno”, añadió el experto en estudios internacionales. 

Pero su liderazgo no equivale a una aceptación de los europeos. La crisis financiera que azota desde 2008 ha sido un “veneno” para las relaciones de los países miembros de la Unión. 

“Muchos viven la autoridad de Alemania como una imposición de austeridad, los gobiernos están en una relación muy tensa con sus poblaciones”, aseguró Stoesslé. 

Austeros

Por ser el país mejor acomodado económicamente, Alemania ha tenido el poder de decisión en temas financieros. Uno de los favoritos de la canciller alemana es el plan de austeridad. 

“(Este) consiste en lo que sus defensores llaman ‘competitividad’: regatear el estado de bienestar, las prestaciones sociales, bajar los sueldos, vender los activos del Estado (se acaba de privatizar el aeropuerto de Atenas), flexibilizar la contratación y los despidos del trabajo, creación de mini trabajos sin seguro, etcétera”, mencionó el crítico. 

 Pero “una cosa es sanar las finanzas públicas de un país, otra es asfixiar las economías”. 

“Lo seguro es que las políticas de austeridad no han mejorado nada; al contrario, llevamos 6 años en crisis y la situación es cada vez peor. Vemos las consecuencias de la ausencia de responsabilidad de ciertos gobiernos que no llevaron a cabo una administración responsable de las finanzas públicas”, dijo el politólogo a Reporte Indigo.

“No hay solución mágica, pero sin duda falta poner orden en la casa europea… No puede ser que un país que solo representa el 2 por ciento de la economía europea (Grecia) sea el detonador de una crisis mayor”, destacó. 

Ni tan mal

Pero la Unión Europea, a pesar de los problemas ha obtenido ciertos triunfos.

“Creo que es estupendo como Europa pasó de ser el continente más conflictivo del mundo a un continente en el que parece muy difícil, si no es que imposible, que vuelva a suceder una guerra mayor. 

“En general es el principal logro de la UE: acercar países enemigos históricos para volverlos socios, creo que el premio Nobel de la Paz 2012 es, en este sentido, muy merecido”, sostuvo el profesor Philippe Stoesslé. 

Elecciones europeas ignoradas

Del 22 al 25 de mayo se llevarán a cabo las elecciones del Parlamento Europeo (PE). 

 En estas se elige a los eurodiputados por medio del sufragio universal, a pesar que sea una institución con menos poderes que un parlamento nacional. 

El politólogo Philippe Stoesslé asegura que este desencanto se traduzca probablemente en una participación muy baja.

“Los ciudadanos saben que el PE no es el centro del poder de la UE. Saben que es una institución menor y que en comparación con otras, es de poca importancia. Por lo tanto, la falta de democracia y de poder del pueblo hace que mucha gente diga ‘¿Para qué voy a votar, si como quiera el Consejo y la Comisión son los importantes y de ellos no puedo decidir nada?’”, afirmó Stoesslé. 

El politólogo asegura que la única manera de corregir la crisis de legitimidad de la Unión Europea para involucrar a los ciudadanos es convencerlos del bienestar que significa la UE y mejorar la representatividad de las instituciones europeas.