Mientras que la mayoría de los países sigue la política de prohibición de drogas, Nueva Zelanda adopta una postura a la inversa y está tratando de regularizarlas.

Las drogas sintéticas son el nuevo dolor de cabeza para las autoridades, tan pronto como una es prohibida, sale otra nueva. 

Tan solo en Europa, 73 nuevas sustancias fueron creadas en 2012, según la Oficina Europea de Policía (Europol), y la mayor preocupación se centra en sus ingredientes y los efectos que causan.

El gobierno de Nueva Zelanda no puede contra ellas, así que en un intento por mejorar la situación, el Parlamento neozelandés aprobó una ley que permitirá la venta de estas drogas, pero solo si su fabricante puede demostrar que son seguras.

La nueva ley no aplica para drogas como la mariguana, cocaína, o los hongos alucinógenos, más bien pretende regular sustancias como la mariguana sintética, las sales de baño y “miau-miau”.

Nueva Zelanda lleva varios años de ventaja en cuanto a la fabricación de drogas sintéticas, pues por su ubicación es difícil que lleguen sustancias “comunes” como la heroína, por lo que la creación de esta ley no es una idea descabellada, sino más bien el gobierno lo ve como “una forma de proteger a los consumidores”.