Marsella siempre generó controversia en Francia. Con la caída de dos edificios este lunes, dejando a nueve personas desaparecidas, la ciudad al sureste del país europeo está en la mira internacional haciendo que se dé a conocer el origen de la zona y la poca economía que genera.

“Marsella sufrió y sufre todavía: dos edificios colapsaron. Solidaridad con nuestros compañeros de esta ciudad”, tuiteó el mandatario de Francia, Emmanuel Macron.

El presidente de la región Provenza Alpes Costa Azul, Renaud Muselier, dijo a la prensa que el origen de los derrumbes aún no es exacto, pero precisó que las construcciones ya eran muy antiguas.

Señaló que gracias a las cámaras de videovigilancia instaladas en la calle donde se ubicaban las construcciones, se mostró que segundos antes del incidente un par de personas estaban caminando frente a los inmuebles. Aún no se les ha encontrado.

Añadió que la gente que vivía cerca del derrumbe fue reubicada en hoteles, o se les sugirió vivir de manera temporal en casa de familiares o amigos hasta que las autoridades confirmen que es seguro habitar la zona.

Muselier destacó que uno de los edificios había sido clausurado desde hace un par de meses para impedir que lo habitaran debido al deterioro que presentaba, mientras que en el segundo estaban ocupados nueve de doce departamentos.

Marsella, la urbe controversial

De acuerdo con el historiador de la ciudad europea, Aléssi Dell´Umbria, el poblado de Marsella fue siempre un hueso duro de roer para la monarquía francesa y el estado republicano.

Fue omitida en París, donde se referían a ella como la ciudad sin nombre. Tuvo que pasar un siglo para que la urbe diera su apelativo al himno nacional francés.

Dell´Umbria aseguró que el desagrado hacia la ciudad se debió a que en los siglos XIX y XX, el territorio recibía a italianos, griegos, españoles, armenios y tunecinos, un acto que fue juzgado por el gobierno francés de ese entonces.

Claude Valette, responsable de la planificación urbana, dijo que en la ciudad se necesitaba gente que creara riqueza, pues aseguraba que con ello se quitarían a la mitad de su población extranjera.