El grupo Estado Islámico en Irak y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés) redujo a escombros el monasterio cristiano más antiguo de Irak, la víctima más reciente de la implacable destrucción de sitios culturales históricos perpetrada por la organización extremista.

Durante 1,400 años, el complejo sobrevivió a los ataques de la naturaleza y de la actividad humana y recientemente sirvió de lugar de culto para soldados estadounidenses. En siglos anteriores, generaciones de monjes encendieron velas en sus nichos y rezaron en su capilla fría. Cerca de la entrada estaban talladas las letras griegas chi y rho, que representan las dos primeras letras del nombre de Cristo.

Ahora, imágenes de satélite obtenidas en exclusiva por The Associated Press confirman los peores temores de las autoridades eclesiásticas y los conservacionistas: el monasterio de San Elías de Mosul ha desaparecido por completo.

La estructura de unos 2,500 metros cuadrados se erguía en una colina al lado de Mosul. Aunque el techo estaba incompleto, contenía 26 salones que incluían un santuario y una capilla.

Un mes después “las paredes de piedra han sido literalmente pulverizadas”, dijo el analista Stephen Wood, director ejecutivo de Allsource Analysis. “La destruyeron completamente”, agregó.

Más de 100 lugares o estructuras históricas o religiosas en la región han sido saqueados o destruidos, entre ellos mezquitas, tumbas, santuarios e iglesias. Monumentos antiguos en las ciudades de Nínive, Palmira y Hatra han sido reducidos a escombros. Museos y bibliotecas han sido saqueados y sus libros y obras de arte han sido destruidos o vendidos. (AP)

Celebran a atacantes de París

ISIS rindió homenaje a los extremistas que mataron a 130 personas en una ola de ataques en París, publicando un tributo fotográfico en internet que incluyó las imágenes de dos hombres desconocidos identificados como iraquíes.

La publicación de las fotografías en la revista de propaganda de ISIS, Daqib, también muestra al sospechoso de ser el líder de los ataques a París, Abdelhamid Abaaoud, y otros ocho hombres en uniforme de combate.

El sospechoso fugitivo, Salah Abdeslam, no está entre ellos.