"Por que la gente no me deja tranquila. Yo sólo quiero que me den el martillo y los clavos y me dejen arreglarlo todo"
Kate McKinnon parodiando a Hillary Clinton en el programa SNL
Bill y Hillary Clinton se casaron en 1975 después de graduarse de la Universidad de Yale. Su relación ha sido puesta a prueba públicamente en varias ocasiones incluyendo el episodio de la aventura de Bill con Mónica Lewinsky. A pesar de todo, el ex presidente asegura que Hillary es la  roca de su familia

En EU se dice que si alguien es realmente importante o famoso, tiene que aparecer, en algún momento de su carrera, en el programa de comedia de la cadena NBC: En Vivo el Sábado por la Noche (SNL, por sus siglas en inglés).

Hillary Clinton, precandidata presidencial y todavía favorita para encabezar a los demócratas en 2016 canceló su asistencia a un evento en pro de los derechos LGBTI, para participar como invitada especial en SNL.

Clinton, quien durante su campaña ha sido criticada por ser demasiado artificial y conventual decidió burlarse de sí misma en el popular programa televisivo, mostrar un lado más humano y de paso, criticar con sarcasmo a Donald Trump, uno de sus posibles rivales en la elección presidencial. 

“Ese que a todo mundo le dice ‘Eres un perdedor’ ¿no?”, bromeaba Val – el personaje interpretado por Hillary Clinton en SNL – imitando el tono de voz de Trump. 

Durante el segmento de comedia uno de los personajes le agradecía a la Clinton de ficción (la verdadera actuaba como barman) su apoyo para legalizar el matrimonio homosexual. Hasta 2010 Clinton rehusaba su apoyo a esta causa.  

La verdadera Hillary felicitaba a su contraparte ficticia por la sabia decisión, pero ésta se increpaba a sí misma diciendo que podría haber apoyado el matrimonio gay desde mucho antes. 

La ironía reside en que a fin de cuentas Hillary prefirió presentarse en la emisión de SNL que asistir a un evento para apoyar la diversidad sexual. En su lugar, asistió el actual vicepresidente, Joe Biden. 

Biden pudo haber sido la opción número dos para sustituir a Hillary en el evento ya mencionado. Pero en muchos círculos ya se comenta que el vicepresidente podría quitarle la estafeta a Clinton y ser el candidato que los demócratas tradicionales esperan para contender por la presidencia. 

Biden crece

La vicepresidencia solía garantizar la Casa Blanca para quien ocupaba ese cargo. 

Esto no ha sido verdad en los últimos años, pero Joe Biden, el actual vicepresidente de EU, podría retomar esa tradición.

Biden sabe ser candidato. Lo ha sido varias veces anteriormente y no ha triunfado. Él no ha anunciado su candidatura y en teoría todavía apoya la de Hillary Clinton. 

Bernie Sanders, el otro contrincante demócrata, ha repuntado sorpresivamente en los últimos meses y ha puesto en duda la efectividad de la campaña de la ex Primera Dama.

No obstante, los analistas anticipan que incluso con una campaña poco brillante, Hillary Clinton vencerá fácilmente a Bernie Sanders. Pero su partido quiere más. 

Sanders es un político socialista y los demócratas más conservadores no creen que el senador por Vermont les pueda garantizar un triunfo sobre Jeb Bush o incluso sobre el popular Trump en 2018. 

Biden no ha sido exitoso en sus anteriores intentos para hacerse de la candidatura presidencial, pero en 2010 publicó su autobiografía. 

Ahí describe el fallecimiento de su hijo de 46 años debido a un tumor cerebral y la muerte de su hija y de su ex pareja en un accidente automovilístico. 

Los estadounidenses amantes del melodrama han reevaluado a Biden a quien ahora sienten mucho más cercano y auténtico. Dos de las carencias más identificadas en Hillary Clinton. 

El vicepresidente tiene hasta noviembre para reiterar su apoyo a la ex Secretaria de Estado o decidir contender como candidato. 

Fuertes credenciales

Hillary Diane Rodham Clinton es mucho más que una exitosa abogada egresada de la Universidad de Yale. 

Ha sido senadora por Nueva York, Secretaria de Estado y la única primera dama de Estados Unidos que ha ocupado cargos públicos. 

Desde 2008 Clinton buscó ser elegida por su partido para competir en la elección presidencial, pero fue superada por Barack Obama, el actual presidente.

Ante el inminente cambio en la Casa Blanca – los presidentes de EU solo pueden permanecer en el puesto 8 años y Obama ya los cumplió –  Clinton se perfilaba como la sucesora natural del actual presidente. 

Las primeras encuestas daban casi por hecho que se haría fácilmente de la candidatura demócrata. 

Sin embargo no contaba con el surgimiento de Donald Trump y Bernie Sanders, quienes han acaparado los reflectores, superado a Clinton en la conversación mediática y evidenciado la falta de creatividad de su campaña.

El equipo de Hillary Clinton ha contratado a los mejores especialistas en comunicación política, pero algo parece no estar funcionando. 

Los demócratas están preocupados, pues aunque las encuestas todavía le aseguran la candidatura demócrata, no quieren correr riesgos en la elección presidencial.

¿Por qué una mujer tan preparada e inteligente está sufriendo para entusiasmar a los estadounidenses?

Puntos flacos

Muchos olvidan que Hillary Clinton era la canciller de Estados Unidos cuando su ejército obtuvo una de sus victorias recientes más celebradas: La confirmación de la muerte de Osama Bin Laden.  

Esto al menos debería darle puntos con respecto al rigor y el temple, que muchos mencionan como indispensables para convertirse en la líder más poderosa del mundo.  Pero Clinton ha perdido credibilidad recientemente. 

Revelaciones sobre el uso indebido de su correo electrónico privado, cuando era Secretaria de Estado, han revivido las sospechas sobre su integridad. 

Además, aun están frescos en la memoria de los estadounidenses los escándalos protagonizados por su esposo, incluidas las acusaciones del caso Whitewater, donde a ella también se le acusó de participar en inversiones sospechosas. Las filtraciones de sus correos electrónicos no han ayudado a dejar todo eso en el olvido. 

Pero quizá el problema principal de Hillary Clinton es su incapacidad para conectar efectivamente con los ciudadanos que potencialmente votarán por ella.

Los demócratas jóvenes que se irritan con la sola idea de pensar que Donald Trump puede llegar a la Casa Blanca, no han encontrado en Clinton la respuesta que buscan para combatir al ‘Donald’. 

Está documentado que Hillary Clinton comenzó su carrera política con una ideología republicana y conservadora. 

A lo largo de los años ha ido acercándose al centro, pero sus posturas ante diversos temas muestran claramente, que no es la liberal que podrá contrarrestar el fanatismo de ultraderecha que ha hecho tan popular a Trump. 

Bernie Sanders ha logrado conectar con una parte de esos estadounidenses, pero al momento es claro que los demócratas lo ven como un peso mediano. Ellos necesitan un candidato de grandes ligas para permanecer en el poder.  

En un país donde todo, incluyendo la política, es un espectáculo, Hillary Clinton va a necesitar mucho más que una presentación en SNL para acallar el apoyo a Biden y captar la imaginación de los norteamericanos. Los únicos que podrán ponerla en la Casa Blanca.