Los que lo imponen claman que es “el paraíso en la Tierra”; sin embargo, para gran parte de sus habitantes, es un verdadero infierno. 

El territorio controlado por Estado Islámico  en Iraq y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés) es un lugar donde los hombres se bañan en perfume para esconder el olor a cigarrillo, que está prohibido; donde los taxistas o conductores suelen sintonizar la radio de ISIS, ya que escuchar música puede acarrearles 10 latigazos; donde las mujeres deben estar completamente cubiertas, vestidas de negro y con zapato plano; donde las tiendas deben cerrar a la hora del rezo, y todo el mundo que esté al aire libre en ese momento debe asistir.

La agencia The Associated Press viajó a la peligrosa región y entrevistó a más de 20 iraquíes y sirios que describieron la vida bajo el yugo de los extremistas.

La imagen que dibujan sugiere que el “califato” de ISIS ha evolucionado a un pseudo-estado arraigado, basado en la burocracia del terror.

El califato, declarado hace un año, exige obediencia. Un incontable número de personas han sido asesinadas porque eran consideradas peligrosas, o no lo suficientemente piadosas. Entre cinco y ocho millones soportan un régimen que ha puesto su mundo patas arriba, ampliando su control a cada aspecto de sus vidas para hacer cumplir su propia interpretación radical de la ley islámica, o Sharia.

No hay una salida segura. La gente se desvanece, su desaparición se explica a veces por un certificado de defunción poco claro, o peor, un video sobre su decapitación.

“La gente los odia, pero han perdido la esperanza, y no ven que nadie les apoye si se levantan en su contra”, dijo un sirio de 28 años que pidió ser identificado solo por el apodo que utiliza para el activismo político, Adnan, para proteger a su familia, que sigue viviendo bajo el dominio de ISIS. “La gente siente que nadie está con ellos”.     

(Fuente: AP)

Duras penas

Desde que establecieron su ley, las siguientes actividades son prohibidas:> Fumar cigarros

> Escuchar música, de cualquier tipo
> No rezar cinco veces al día
> Para las mujeres, no vestirse completamente de negro, de pies a cabeza