Las calles de la capital belga amanecieron ayer mayormente desiertas en el segundo día del máximo nivel de alerta.

Con la amenaza de ataques similares a los de París contra Bruselas y uno de los sospechosos de los sangrientos ataques del 13 de noviembre en Francia visto por última vez cruzando hacia Bélgica, la ciudad mantuvo cerrados los servicios de trenes subterráneos por segundo día consecutivo.

Las autoridades recomendaron además la cancelación de todas las competencias deportivas y actividades en edificios públicos y el cierre de los centros comerciales.

Bélgica elevó el sábado el nivel de alerta en la región de Bruselas al grado 4, que indica una “amenaza seria e inmediata”.

Líderes occidentales, en tanto, prometieron combatir al Estado Islámico, que reivindicó los ataques que mataron a 130 personas en París, que dejaron 43 muertos en Beirut y el derribo de un avión ruso de pasajeros con 224 personas a bordo, todo ello en el último mes.

Y Obama promete destruirlos

Tratando de tranquilizar a un Estados Unidos nervioso por la posibilidad de que los extremistas busquen replicar los ataques de París en sueño norteamericano, el presidente Barack Obama dijo ayer  que el grupo Estado Islámico “no puede dar un golpe mortal” contra la Unión Americana y advirtió que reaccionar exageradamente a los ataques de París sería caer en el juego de los milicianos: “Vamos a destruir esta organización terrorista”, prometió.

Poniendo fin a su gira por Asia, Obama imploró a los estadounidenses que no dejen que el fantasma del terror haga que replanteen sus valores o cambien su forma de vivir. (Fuente: AP)