Que el Papa Francisco haya declarado hace un año: “Si alguien es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, entonces ¿Quién soy yo para juzgarlo?”, no es suficiente para conocer la postura de la Iglesia Católica en temas controvertidos como la homosexualidad.

Ayer, en un documento de 75 páginas, el Vaticano reveló las inquietudes y actitudes de las diócesis del mundo hacia la moral sexual. 

El llamado Instrumentum Laboris, basado en 39 preguntas relativas al matrimonio y la familia, resume los resultados de un cuestionario enviado por la Santa Sede con el fin de hacer frente a nuevos desafíos. 

A petición de Francisco, por primera vez los obispos compartieron la encuesta con los curas para que buscaran la opinión de sus parroquianos.

En general, el documento reconoce la brecha entre la doctrina oficial sobre la sexualidad, y su aceptación y conocimiento por parte de los fieles. 

Según señala el documento, las Conferencias Episcopales:

1. Solicitan una evaluación teológica “que dialogue con las ciencias humanas”, para desarrollar una visión de la homosexualidad.

2. Piden que se profundice el sentido antropológico y teológico de la sexualidad humana y de la diferencia sexual entre hombre y mujer, para hacer frente a la “ideología de gender”.

3. Se pronuncian en contra de que parejas del mismo sexo adopten niños. Sin embargo, casi por unanimidad, consideraron que si estas uniones piden el bautismo para un menor adoptado, este debe ser acogido por la Iglesia.

4. En las áreas de fuerte secularización, en general, las parejas no consideran pecado el uso de los métodos anticonceptivos.

5. Permanecen fieles a la idea de que el aborto es un pecado extremamente grave.

Los datos, testimonios y sugerencias de las iglesias particulares serán discutidos en la Asamblea General Extraordinaria del Sínodo 2014, así como en la de 2015.