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a un callejón sin salida”” autor=”Vladimir Putin ” puesto=”Presidente de Rusia”]
Tayyip Erdogan ha llamado mentirosos a quienes insisten en que Turquía compra gas y petróleo del ISIS. El presidente turco alega que su país sólo compra combustibles fósiles de proveedores legítimos

Barack Obama, el actual presidente de Estados Unidos, sigue intentando convencer al resto del mundo de actuar de manera conjunta contra ISIS. Vladimir Putin, el mandatario ruso está tratando de hacer exactamente lo mismo. 

Sin embargo, Moscú y Washington no ven las cosas de igual forma.  

Para Estados Unidos, y sus aliados, la clave está en la salida de Bashar al-Asad y la instauración de un nuevo gobierno democrático. 

Por el lado oriental, el objetivo de Rusia es eliminar a ISIS y de paso – aunque no lo dice abiertamente – contener a los rebeldes que luchan por derrocar al actual presidente de Siria, su aliado.

A la mitad del conflicto están los millones de desplazados que huyen de la guerra civil y la devastación. Ellos ya son un problema social para Europa y gracias a los últimos atentados terroristas perpetrados por ISIS en París, la urgencia para resolver todos estos problemas es inminente. 

Sin embargo, la decisión de Turquía de derribar un avión ruso ha puesto al incipiente acuerdo entre los países involucrados al borde del abismo. 

Guerra Fría

Putin fue a Nueva York hace unos meses para proponer una coalición mundial que terminara con ISIS. 

Ante la negativa de Estados Unidos y la OTAN, Rusia decidió comenzar el ataque en solitario, con la anuencia de Bashar al-Asad. 

Tras la cumbre del G20, la creación de una alianza contra ISIS –  consecuencia directa de los atentados en París – se leyó como una derrota para Putin, quien tendría que alinearse a las disposiciones de la coalición occidental. 

Después de que se dio a conocer el incidente donde un jet ruso Su-24 fue derribado por el ejército turco, los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el gobierno de Estados Unidos y los medios de comunicación estadounidenses culparon rápidamente al presidente ruso Vladimir Putin.

Del lado occidental el argumento dominante es que los rusos violaron el espacio aéreo de Turquía en repetidas ocasiones y que además el área que sobrevolaban los jets rusos no era una de las zonas controladas por ISIS. 

En el área donde cayó la aeronave hay una gran presencia de sirios de origen turco, individuos asociados con los rebeldes que luchan contra Bashar al-Asad. 

Todo indica que las contradicciones entre ambos bandos seguirán incrementándose y tanto Rusia como EU, seguirán argumentando su visión como la única correcta. Todavía no hay indicios de una mediación exitosa. 

Y si alguien todavía lo negaba, después de esta semana ya no tendrá elementos para hacerlo: la guerra fría está de regreso. 

Turquía e ISIS

El presidente de Turquía, Tayyip Erdogan afirma que es su responsabilidad proteger a todos los turcos, a pesar de que estos tengan nacionalidad siria. Desde esa perspectiva, el derribamiento del jet ruso es un acto justificado.

Esto resulta contradictorio, cuando occidente ha criticado severamente a Putin por usar exactamente el mismo argumento para penetrar países que tienen frontera con Rusia. Pero eso no es todo. 

El rol que Turquía ha jugado en la financiación de los rebeldes sirios y en el empoderamiento de ISIS, no puede pasar desapercibido cuando se analiza el incidente de esta semana.  

Se presume que distribuidores de productos básicos turcos han financiado a ISIS a través de la compra de petróleo proveniente del mercado negro e incluso hay rumores de que uno de los benefactores principales de ISIS es Bilal Erdogan, hijo del actual presidente de Turquía. 

De esta manera, se puede presumir que los motivos de Erdogan para derribar al bombardero ruso van mucho más allá de la protección de su espacio aéreo. 

Un futuro más violento

El próximo año Estados Unidos tendrá un nuevo presidente, pero la prioridad de el o la elegida ya está determinada: Establecer una estrategia para derrotar definitivamente al Estado Islámico. 

Las reiteradas posturas mentecatas de los pre candidatos republicanos hacen pensar que si uno de ellos llega a la Casa Blanca, el conflicto en Medio Oriente podría fácilmente resultar en una guerra de gravísimas proporciones.

Sí, lo más seguro es que Hillary Clinton sea la próxima presidenta de Estados Unidos, pero esta certeza no representa la esperanza de un futuro pacífico en el Medio Oriente. 

Clinton, a diferencia del tono conciliador de Obama, ha hecho un llamado a una nueva fase donde se intensifiquen y expandan los ataques para terminar con el califato. 

Esto significa más aviones, más bombardeos y más apoyo estadounidense a los grupos rebeldes anti al-Asad, el gran aliado en Siria de Vladimir Putin. 

La alianza París-Moscú decae

Después de los atentados en París, el presidente galo François Hollande anunció que formaría una coalición con Rusia, quien ya estaba combatiendo al EI. Esta propuesta fue ratificada por la Unión Europea. 

No obstante, los eventos y las tensiones de los últimos días parecen estar jugando contra esta coalición. 

Después de la reunión que Hollande sostuvo con Obama el pasado martes, el gobierno de Washington dejó claro que no participaría en una coalición con Rusia a menos de que Estados Unidos definiera las condiciones (remover al presidente al-Asad). 

Moscú sigue diciendo que derrocar a al-Asad traerá más problemas que beneficios y da como ejemplos los casos de Libia e Irak. 

La decisión de Francia, uno de los aliados más tradicionales de potencias como EU, Alemania y el Reino Unido, de aliarse con Rusia para terminar con ISIS parece no haber tenido el mejor recibimiento. 

Francia dejó fuera de la decisión a la OTAN, cuando consultó sólo a la Unión Europea para bombardear Siria. 

Debido al derribamiento del jet Su-24, Turquía ha reincorporado a la OTAN a la discusión y las circunstancias hacen pensar que una coalición OTAN-Rusia está más lejana que un conflicto directo entre ambos entes.