Puede que donde mande capitán no manda marinero, pero hay casos en la política en la que el marinero puede despachar a casa al capitán.

En los últimos años, esto ha sucedido alrededor del mundo. Sin importar su ideología, partidos radicales han surgido desde abajo, desde dentro de la población, para decir “ya basta” a los partidos tradicionales que han llevado las riendas de su país por años. 

El ejemplo de Venezuela es preciso. Hugo Chávez nació del pueblo y para el pueblo. Se dio a conocer en un intento de golpe de Estado que organizó contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez en 1989. 

En las elecciones presidenciales de 1998 logró remontarse cuando se postuló con un partido diferente a Copei o Acción Democrática, quienes habían regido por años. Chávez dio vida al Movimiento Quinta República (MVR). 

Con él conquistó a los venezolanos, sobre todo a aquellos que no habían sido atendidos por gobiernos anteriores y  los que estaban cansados de lo tradicional y pedían un cambio.

Ahora, 15 años después, la historia reaccionó a los hechos.

Venezuela no está en su mejor momento, muchos de los que se hacían llamar chavistas quieren un cambio al cambio que se les ofreció. La economía sigue en crisis y el descontento social aumenta con los días. 

Pero el país sudamericano no es la excepción a la regla, la creación de estos partidos ha ido en aumento alrededor del gobo. 

Este movimiento se ha esparcido por la gran popularidad que alcanza en los países que lo aplican.

Todos sus líderes “son patriotas frente al agente exterior”, afirmó El Mundo el pasado 28 de mayo. Y así se ganan a los votantes. 

La onda radical

Rafael Correa en Ecuador, Pablo Iglesias en España, Alexis Tsipras en Grecia y el italiano Beppe Grillo han extraído, según los medios, ideas del expresidente Chávez para ganar poder en sus naciones. 

“Un solo sujeto, el líder, comunica pocos temas en sus monólogos sin contradicciones y concentrados siempre contra el ‘establishment’. En realidad el tema es el “anti” que mezcla redes sociales y política cercana a los ciudadanos”, indicó la publicación Comunicazione Política sobre Grillo. Según El Mundo, estas características aplican para todos los líderes de estos partidos radicales. 

El problema para los ciudadanos que lo han seguido, o aquellos que por vivir en democracia deben aceptar su liderazgo, es que en ninguno de los casos han salido beneficiados.

Quizás, antes de buscar cualquier salida a la tradición política, los electores deben analizar lo propuesto por estos grupos o apoyar a uno que no busque jalar el país hacia el rincón izquierdo de la política.

El caso griego

En entrevista con Reporte Indigo, el fundador del Grupo Especialista de Política Griega afirma que el grupo radical Syriza perdió su momentum y lo único que podría salvar al país es un partido de centro.

“La sociedad griega presenta una mezcla interesante de valores conservadores del ala derecha con el estatismo de la izquierda”, dijo el doctor Roman Gerodimos a Reporte Indigo.

Y a pesar de que el partido Nueva Democracia se amarró el poder en el 2012, la situación económica y las medidas de austeridad tomadas en el país han cambiado el rumbo del barco griego. 

Así surgió Syriza, que “inició como un partido de izquierda, inicialmente continuando la tradición de una política progresista de izquierda pero muy pronto se convirtió en más populista y con una retórica anti-sistémica”, aclaró el fundador del Grupo Especialista de Política Griega. 

Según el también director académico de la Universidad de Bournemouth, la ventaja de este partido es que representa un diverso rango de grupos sociales, algunos que tradicionalmente han vivido marginados por el sistema político. 

Sin embargo, “nunca han expuesto una alternativa clara o viable a las políticas del Gobierno. Siempre han criticado las políticas de la troika pero no explican como podrían mantener a Grecia en la Unión Europea y en los mercados sin medidas de austeridad equivalentes”. 

Encima, Gerodimos expone que Syriza inició como una coalición de grupos muy diferentes entre ellos. Lo único que se ha mantenido fuerte y ha crecido ha sido su líder Alexis Tsipras- Por ello, asegura que tan pronto como el partido enfrente críticas o algún dilema, será muy difícil que se mantengan unidos. 

¿Y quién rescata a Grecia?

“La restauración del centro es un proyecto muy importante”. Pues en el sistema político de Grecia existe una gran brecha en la ideología. 

Esta, ubicada en el centro, debe ser reclamada por voces progresistas, moderadas o liberales pues los representantes actuales del pueblo le apuestan más a la radicalización.