69%
De los alemanes perdieron la confianza en Estados Unidos

El “huracán” Snowden continúa tambaleando las relaciones de Estados Unidos (EU) con sus aliados. 

El excontratista estadounidense, que acaba de pedir a Rusia la extensión de su asilo, irritó el trato del mundo hacia Washington desde que expuso los documentos de la NSA. 

Y ahora su deseo de “ser recibido por Alemania” puede ser concedido. Sobre todo después de que el Gobierno alemán revelara dos nuevos escándalos en la última semana de espionaje estadounidense en su país. 

Los detalles sobre los descubrimientos son pocos, pero la presión que sentirá a partir de ahora Angela Merkel por apretar la tuerca con EU será mucha.

“La canciller Angela Merkel no puede seguir mirando hacia otro lado. Tiene que decir algo y dejar de refugiarse en la investigación que lleva a cabo la fiscalía federal. Ese es un proceso judicial que puede durar meses, y hace falta una reacción política ya”, dijo Konstantin von Notz, diputado opositor alemán, a El País. 

“Lo que es evidente es que la indignación por estas prácticas no cesa de crecer. La detención del doble agente sorprendió todavía más cuando se supo que parte de la información que vendía a la CIA estaba relacionada con el comité parlamentario creado en abril del año pasado precisamente para investigar las escuchas estadounidenses a, entre otras personas, la canciller Merkel”, informó El País el pasado 9 de julio. 

Sin embargo, la lideresa alemana no ha expresado opinión sobre los hechos recientes, pues ha preferido actuar con cautela ante su relación con EU.

“Merkel expresa su rechazo a estas actividades, pero no quiere poner en peligro la cooperación con uno de sus socios más importantes. Pero más interesante aún es lo que ocurre en la sociedad. Cómo la desconfianza hacia los estadounidenses está creciendo en la población alemana”, explica Werner Weidenfeldt, director del Centro de Investigación Política Aplicada.

El diario alemán Der Spiegel encuestó a los alemanes la semana pasada y obtuvo que el 69 por ciento ha perdido la confianza en Washington.

La posible ruptura “amorosa” entre Obama y Merkel puede ser aprovechada por el mandatario del Kremlin para sanar las relaciones con el país europeo y así aislar lo más posible a su enemigo: EU. 

Y la historia podría darle la razón, pues una vez que la lideresa brasileña Dilma Rousseff se indignó con la Administración de Obama por el espionaje de la NSA, acudió a los brazos de Putin para encontrar consuelo político.

Sin embargo, según el periodista Malte Spitz, “aunque el Gobierno de Merkel haya admitido que luna de miel se acabó”, los alemanes deben deshacerse del rol de víctima y “apreciar los valores que los conectan más con EU que con Rusia y China”. 

“Ahora es el momento de seguir adelante y recordar por qué se aman”, concluyó Spitz en The Guardian.