(El turismo oscuro o negro) se define como el acto de viajar a lugares asociados con la muerte, desastres o de apariencia macabra

Aquí asesinaron a miles. Esta parece ser la nueva frase que utilizarán las agencias de viaje para acaparar turistas alrededor del mundo. 

Los sitios donde se han cometido asesinatos, masacres, genocidio o se han apresado a miles de criminales atrapan cada vez más la atención de los viajeros, quienes ahora gustan de tomarse selfies en estos lugares.

“Puede que no sea la idea de diversión para muchos, pero la demanda de atracciones macabras y experiencias perturbadoras que recrean momentos horribles en la historia está aumentado”, informó The Guardian el octubre pasado. 

Este movimiento ha sido denominado y estudiado por la Universidad Central de Lancashire como el “turismo negro”.

Se define como el acto de viajar a lugares asociados con la muerte, desastres o de apariencia macabra. 

Cámaras de gas en Auschwitz y en la cárcel de Missouri State abrieron sus puertas a los visitantes, así como lo quieren hacer en un futuro próximo en la planta nuclear de Fukushima.

Incluso, el turismo se extendió al área residencial. En Sacramento, abrieron la casa de Dorothea Puente, una asesina en serie que enterraba los cuerpos en su apartamento.  

Y como visitar para ver no ha sido suficiente, en Vietnam los visitantes de los túneles de Cu Chi, utilizados durante la guerra de Vietnam, son invitados a gatear en su interior mientras arriba de ellos un campo de tiro ofrece la oportunidad de utilizar una AK-47, el arma favorita del ejército Viet Cong. 

Por su parte, “el museo búnker en Rennsteighoehe ofrece una experiencia de la realidad, donde los visitantes pueden pasar 16 agotadoras horas vestidos y tratados como un soldado DDR. Algunos de los ‘oficiales’ que guían el tour eran soldados durante la Guerra Fría”, indicó The Guardian. 

Y aunque muchos censuran esta práctica, el director del Instituto del Turismo Oscuro, Philip Stone, asegura que este tipo de turismo “no necesita de turistas oscuros. Solo necesita gente interesada en aprender sobre esta vida y este mundo”. 

¿Momento para una selfie?

Las redes han hecho su trabajo para plasmar el morbo que sienten los turistas al visitar estos lugares históricos. 

Las populares selfies que se han tomado en momentos inadecuados o en lugares “delicdados”, han minimizado la capacidad de impresión de la gente. 

El último caso que conmocionó las redes sociales es el de cuatro adolescenetes de Irsrael en Auschwitz. 

Una de las visitantes al campo de concentración decidió reunir fotos de personas que hubieran viajado a Polonia y subirlas a una página de Facebook que se llamaba “Con mis amigos en Auschwitz”, que fue retirada de la Red el pasado miércoles. 

En ella, algunos posaban “meditando en los pisos” o “pidiendo ride en las vías del tren”. 

La creadora reunió la variedad de fotos que consiguió, lo que rápidamente la puso bajo el ojo del público. 

“Seis millones de judíos, te debería dar pena”, era el comentario más común que recibía la página, la cual incluso recibió amenazas de demanda. 

La joven econtró creativa la idea de realizar poses sensuales cerca del crematorio porque, asevera, el sarcasmo es lo que llama la atención. 

Parece que al mundo le falta diferenciar entre turismo y burla morbosa.