Existen pocos títulos educativos que son mundialmente conocidos y que tienen al mismo tiempo una definición tan ambigua sobre su verdadero valor como la maestría en administración de negocios (MBA por sus siglas en inglés).

El MBA se ha vuelto indispensable para cualquier carrera profesional con aspiraciones de liderazgo. La maestría mezcla clases de finanzas, mercadotecnia y administración; cuyo valor agregado no es el contenido, si no las personas con las que se estudia y convive.

Si las universidades también ofrecen maestrías en administración, finanzas o mercadotecnia, ¿qué es lo que realmente venden en el MBA?

Según el Harvard Business Review (HBR), hay tres grandes factores que le dan valor al MBA: liderazgo práctico y habilidades de administración, una credencial de la universidad a la que fuiste para usarse como señalamiento de tener la calidad suficiente para ser aceptado a ser de su marca y una membresía en la comunidad de egresados del programa élite en cuestión.

De ser así, el HBR estima que el MBA provee las habilidades para ser un jefe sin experiencia con empleados directos, las relaciones de un country club y tatuarse  la marca MBA. 

En el 2014, el costo promedio de estudiar un MBA de una escuela élite, incluyendo colegiatura y vivienda, se situó por encima de los 180 mil dólares.

Según la encuesta Times Higher Education, un posgrado en el Reino Unido y Europa Continental cuesta es entre 4 y 5 veces menos que un MBA y entre 2 y 3 veces menos que un MBA en Estados Unidos. 

El precio presupone que el egresado ganará lo suficiente en los siguientes 5 años para pagar la deuda incurrida gracias a los tipos de trabajo y salarios que recibirán con la maestría. 

Aún así, un estudio de Poets&Quants mostró que en el 2014, de los mejores 50 programas de MBA, solo el 75% se gradúa con una oferta de trabajo.

El detalle, es que las universidades con los programas más excepcionales reciben al año cerca de 10 mil aplicaciones, pero sólo aceptan entre el 10 y 15 por ciento de ellas. Los mismos programas presumen que el 85 por ciento de las aplicaciones tienen a candidatos de calidad considerable.

Entonces, ¿existe un aprendizaje real dentro de los programas de MBA, o es la mera osmosis de talento excepcional que entran al programa por su mística que crea la marca? ¿Que hay para los programas que no cuentan con la suerte de atraer el mejor talento y no ofrecen habilidades técnicas especiales? ¿Habremos de ser siempre dirigidos y liderados por las mismas camadas de egresados de los mejores programas y despreciar los esfuerzos de los que no tienen la marca?