La madre de todos los monopolios privados y joya de la corona del emporio de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, podría tener sus días contados en México. 

Si no fuera poco el efecto que ha tenido el marcar a América Móvil, propietaria de Telmex y Telcel, como preponderante en telecomunicaciones y no poder cobrar a otras concesionarias por llamadas que terminen en su red, existe especulación de que las Leyes Secundarias tienen tintes de nacionalización. 

Además, se propuso que Telmex no podrá participar en el mercado de las nuevas cadenas televisivas en los siguientes 18 meses. 

El lunes 14 de julio, Scotiabank envió un comunicado a sus inversionistas de Equity mostrando su preocupación de que el gobierno de Enrique Peña Nieto vaya a buscar nacionalizar al titán de telecomunicación. 

Su análisis de la legislación secundaria los hace concluir que América Móvil no tiene el control de la situación en México y que Televisa preferiría nacionalizar a Telmex que tenerla como competencia en los negocios de medios y televisión de paga. 

Bajo su análisis, Televisa podría controlar hasta el 81 por ciento del negocio de televisión de paga, sin perder peso en el mercado de televisión abierta; todo sin tener que competir con Telmex para los precios de publicidad. 

Por el otro lado, el gobierno que preside actualmente se beneficiaría al tener prácticamente todos los entes de difusión en México promoviendo sus campañas.

¿Suena realmente tan descabellada la especulación de Scotiabank? Según sus analistas, el “mandato constitucional” que fue otorgado para asegurar el acceso de banda ancha y resguardar la seguridad nacional podría servir como la excusa perfecta para nacionalizar a Telmex. 

Tan en serio va su recomendación que hasta estimaron un rango de precio para la acción de América Móvil: entre 19.40-22.40 dólares.

¿Cuál sería el efecto mediático de tal acción? ¿Podría el gobierno ser efectivo en traer inversión extranjera enfocada en el sector energético, histórico y culturalmente fervoroso detractor de iniciativa privada, con la sorpresiva repatriación de las telecomunicaciones mexicanas? 

¿Qué resultado tendría una guerra abierta entre las fuerzas políticas de Peña Nieto y Televisa contra la fortuna de Slim?

Traspasando las batallas y derrotas en el olimpo político mexicano, ¿en dónde quedará el usuario común de telefonía, Internet y televisión de paga?

¿Realmente se medirían mejoras en eficiencia al nacionalizar a Telmex, o reducciones en la cuenta de teléfono e Internet a cada fin de mes? 

Por ahora, lo único visible, es que la política de este presidente no es territorio Telcel.