‘Malhechita’, chistosita, rara, deforme. Así le decían a Alejandra Montemayor cuando iba a comprar brasieres. Desde adolescente se dio cuenta que el hecho de tener mucho busto era un problema porque las tiendas de ropa interior no tenían tallas adecuadas para ella.

“Esta fue la historia de mi vida desde que empecé a usar sostén. Además de que no había de mi talla, me decían que el problema era mi cuerpo”, cuenta.

Ninguna empresa de ropa femenina le dio alguna solución. “Fue una experiencia muy frustrante, muy vergonzosa”, dice.

Por eso tomó una decisión radical. “Simplemente dejé de comprar en México porque no sólo era gastarme dinero en algo que me iba a lastimar 12 horas diarias, siete días de la semana durante 30 años”, dice. Y empezó a comprar brasieres en Estados Unidos.

Ale convirtió esta frustración en una idea de negocio. Había una oportunidad, pues en México sólo se venden 17 tallas de brasieres de las más de 200 que hay en el mundo.

Así nació La Talla Perfecta, una tienda –física y en línea– que hace brasieres con más de 500 modelos y 189 tallas, además de una comunidad que ofrece asesoría, educación y humor.

La Talla Perfecta, más allá de un negocio, se ha convertido en una causa: la inclusión y la equidad para que cualquier mujer pueda sentirse cómoda y feliz con su cuerpo, sin necesidad de ser discriminada por ser diferente.

“Porque si esto le pasara a un hombre, si una varilla lo lastimara, seguro habría comisiones en el Senado diciendo que esto es un tema de salud pública. A veces las necesidades de las mujeres son muy invisibles, muy como poco consideradas”, asegura.

Ale recuerda siempre su misión, desde que inició su empresa hace más de 10 años. “Yo nunca empecé esto para ganar dinero, empecé porque estaba harta de que me maltrataran”.

Como una de las 100 emprendedoras de México reconocida por la ASEM, Ale toma su papel de mujer líder: “Ahora ya nos cuidamos todas, y no nos vamos a dejar, y vamos a hacer lo que sea necesario para transformar lo que no esté funcionando”.

Para ella, no hay futuro para los negocios ni para la humanidad si no trabajamos por el bien común. “No quiere decir que te sacrifiques a nivel personal, pero sí que entiendas el impacto que tus acciones generan en los demás.”

Ale opina que tenemos que asumir nuestro liderazgo en el área en que cada uno nos toca y estar conscientes de que hasta la inacción tiene consecuencias negativas en la sociedad.

Después de una pandemia como la que nos pasó, muchos líderes optaron por la inacción, debido a que esperaban que la solución llegara de afuera, porque estaban cómodos con su situación y temían al cambio o porque estaban demasiado ocupados en la carrera diaria, dice el estratega David Shedd en su blog.

“En el mundo de la inmediatez dejas de tener contexto del impacto que tus decisiones, tus acciones o tu falta de acción genera en todo el ecosistema”, dice Ale.

Así, que ¿tú qué decides? ¿Alzar la voz y ser parte del cambio o seguir en tu zona de confort y en la pasividad?

Genaro Mejía es periodista digital y de negocios con más de 20 años de experiencia y LinkedIn Top Voices 2019