El inicio de la venta de marihuana recreacional en los estados de Washington y Colorado ha inspirado el debate sobre la posible legalización de la marihuana en territorio nacional. 

Por más irónico que sea, mientras que Estados Unidos fue el líder histórico en la criminalización de la cannabis, sus propios ciudadanos hacen lo posible por convertirlo de un tema tabú a un tema de negocios. 

Históricamente, la criminalización se basa en argumentos puritanos de personajes como William Randolph Hearst, el magnate de periódicos, y la familia Du Pont, que promocionaban la relación poco científica entre la cannabis y actos de violencia. 

Alrededor de 1920 se empezó a usar el cáñamo, la planta de donde proviene el cannabis, como sustituto barato de la madera o fibra, lo que afectaba las inversiones que tenían los Hearst y Du Pont en explotación maderera y la venta de nailon. 

Así que a ambas familias les convenía la criminalización del cannabis. Finalmente, una explicación financiera para promover la satanización de la mariguana. 

En 1961, EU fue la voz de mayor influencia para incluir a la cannabis dentro de la Convención Única de Estupefaciente de la ONU, impulsando a que todos los países miembros la criminalizaran como a la heroína. Del inicio de la década de 1960 a la fecha, la cantidad de personas que han sido arrestadas en Estados Unidos aumentó en más de 750 mil personas anualmente. 

Olvidémonos del debate moral y hagamos un estudio meramente económico del negocio de la marihuana. Según el Dr. Jon Gettman, de la Universidad George Mason en Estados Unidos, el negocio mundial de esta sobrepasa los 36 mil millones de dólares. 

Su precio y consumo tiende a ser mayor en países de mayor ingreso per cápita, con más del 10 por ciento de la población de Australia, Canadá, España, Estados Unidos, Italia, y Nueva Zelanda consumiéndola por lo menos una vez al año. (Datos de la ONU 2011).

El camino hacia la legalización parece ser inevitable, y en México seguimos estancados en debates sobre cómo impulsará a consumir drogas de mayor calibre. 

El único efecto verídico será la creación de un mercado formal y contable, que limite el mercado negro de la droga. Llegará a existir un mercado negro, de la misma forma que existe un mercado negro para cigarrillos en el país, pero sería marginal dado a los beneficios que tiene un mercado formal. 

Calidad, competencia en precios y mercadotecnia vendrían a favorecer al producto de mercado en contra del negocio informal. 

En otros rubros, los sistemas fiscales, de salud pública, seguridad social y sistema judicial serían favorecidos por la creación de reglas formales para la regularización y contabilidad de la producción y consumo del psicotrópico. 

Este autor no busca emitir un juicio sobre quienes disfrutan la cannabis, pero como un fiel creyente en los beneficios del libre mercado, y a falta de argumentos económicos verídicos que nos dirijan en contra de la mariguana, no queda más que abogar a favor de la legalización.