“Los planes son de poca importancia, pero planear es esencial”, Winston Churchill

Después de años de quejas y peticiones formales al gobierno Mexicano, la industria acerera tuvo que hacer una estrategia de comunicación “a la CNTE” para obtener su atención. 

El anuncio de parte de AHMSA y Deacero (coordinado y en época electoral) de recortes masivos a su nómina y renuncia a sus planes de expansión, tuvo el efecto esperado por los titanes de la industria. 

Unos días después, representantes de las principales empresas productoras se reunieron, ya no a través de la CANACERO, con el secretario de Economía, quién con una velocidad impresionante reactivó aranceles y medidas protectoras contra el acero de procedencia China. 

En los ojos de los industriales, es una medida sensata y urgente. Bien dicen que los empresarios creen fervientemente en la libre empresa, excepto cuando se trata de su propia industria.

La recuperación milagrosa que la industria de la construcción está viviendo este año puede llegar a un fin repentino. Después de que en el 2013 la mayoría de las grandes constructoras del país tuvieran que suspender operaciones, el bajo precio del acero proveniente de china les ha servido como una señal de esperanza. El re imponer aranceles al acero foráneo termina con este sueño, por el momento.

Los acereros mexicanos buscan argumentar que los chinos están imponiendo precios que podrían considerarse dentro de la competencia desleal, dado a la inclusión de subsidios federales y a la continua depreciación del yuan contra el dólar.

Lo notable de la noticia es la crítica a nuestra política económica. En lugar de promover una política preventiva y anticipatoria, parece que continuamos con una estrategia reaccionaria esperando que los demás agentes se muevan para tomar decisiones.

Más que gobernantes, se la pasan apagando bomberazos. 

Hace más de tres años que el acero chino viene entrando al país y rompiendo las finanzas de las grandes acereras mexicanas. De nuevo, en lugar de tener una estrategia, ya sea proteccionista y que apoyen a las acereras o abierta al mercado y apoyando a las constructoras, no se tomó una postura y acciones congruentes a ella.  

Lastimosamente, este no es un tema propio de la política económica. 

Lo mismo lo podemos observar en la SEP dónde los repentinos cambios de opinión respecto a la evaluación de maestros, aparenta no seguir un discursos continuo y congruente a las consecuencias. 

Cuando los maestros arman escándalo, las cancelan. Cuando la sociedad civil arma escándalo, las vuelven a poner.

No hay nada que golpea más a un gobierno que la indecisión. Dado a que los mercados reaccionan a las impresiones, lo peor que un gobierno puede hacer es dar la impresión que las decisiones que toma tiene aún un nivel de incertidumbre en su realización. Además de restarle validez a su gobernabilidad, crea el espacio para mayor especulación en el mercado. 

Si no quieren imponer tarifas antidumping, es válido. Si no quieren evaluar a maestros, tendrán sus (increíbles) razones. ¡Pero tomen una decisión y sean congruente con sus acciones!