Hoy se cumplen 50 años de la conmemoración del Día de la Tierra. Han pasado cinco décadas de acciones en contra de la destrucción de la biodiversidad, los ecosistemas, el calentamiento global, la deforestación y la contaminación de los mares.

Esta lucha comenzó a gestarse desde 1960, en la década del activismo combativo, cuando millones de estadounidenses mostraron los primeros indicios de preocupación ante el deterioro que el capitalismo globalizado provocaba en la naturaleza.

Pero fue hasta el 22 de abril de 1970 cuando esta fecha conmemorativa se hizo oficial en todo el mundo, luego de que el senador por Wisconsin, Gaylord Nelson reclutara al activista Denis Hayes para organizar la primera manifestación en Estados Unidos a favor del planeta Tierra.

En dicha convocatoria participaron dos mil universidades, diez mil escuelas a nivel primaria y secundaria, y más de 20 millones de ciudadanos estadounidenses, de acuerdo con los datos de la organización del Día de la Tierra en Washington. Con la presión social que se ejerció ese día, se logró que la Casa Blanca creara la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental) y una serie de leyes destinadas a la protección del medio ambiente.

Desde ese entonces, cada año, más de mil millones de personas en 180 países se reúnen para conmemorar el Día de la Tierra y plantear acciones que favorezcan o contribuyan con este movimiento y el cambio de conciencia respecto al uso que se le da a los recursos naturales.

Arturo Islas Allende, documentalista y naturalista ambiental, comenta a Reporte índigo que lo que está pasando a nivel mundial respeto a la situación del medio ambiente, no se trata de un problema que aqueja a la Tierra, si no a los seres humanos, pues está comprobado que el planeta continuará con o sin glaciaciones, erupciones o terremotos. Así que los males que aquejan al entorno, son los mismos que deberían preocupar a los habitantes del mundo.

Asimismo, el documentalista afirma que esta situación se torna grave al momento de desconocer que es lo que va a pasar con las generaciones futuras, ya que no tendrán los recursos naturales suficientes para poder subsistir.

El panorama es desolador, el consumo desmedido de agua dulce, selvas, bosques y corales, que son los reguladores más importantes de la temperatura del planeta están siendo destruidos. La gente no puede proteger lo que no conoce, es por eso que se necesita educación para que las personas sepan en donde están paradas, hacía donde va todo esto y que es lo que se podría hacer
Arturo Islas AllendeDocumentalista y naturalista ambiental

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Impacto que se siente

En las últimas décadas, el mundo ha experimentado fuertes cambios medioambientales, desde la pérdida de los bosques hasta el derretimiento de los glaciares. El impacto que han tenido las actividades humanas en el planeta son parte de la mecha que detona alteraciones en las estaciones, huracanes, terremotos y hasta un aumento desmedido en el nivel del mar.

En 2015, se reunieron en Francia 195 países para la conferencia COP21 sobre cambio climático y ahí se firmó el Acuerdo de París, que tiene como objetivo principal mantener la temperatura global por debajo de los 2ºC (grados Celsius) respecto a los niveles preindustriales, sin embargo, entre 1880 y 2015 el termómetro de la Tierra llegó a 1ºC, por lo que en los últimos cinco años este nivel e calor pudo aumentar hasta 1.5 ºC, de acuerdo con algunos científicos.

Lo anterior tiene relación con la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que se lanza a la atmósfera. La quema de combustibles fósiles como el petróleo, gas y el carbón, son los principales generadores de este gas. De acuerdo con la Union of Concerned Scientists, los países que más emisiones de CO2 generan por año son:

China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón y Alemania.

En otoño de 2016, las temperaturas registradas en el Ártico marcaron 20 grados más de lo habitual. Durante todo ese año, la temperatura media en la zona fue de 2 grados más que el promedio del periodo entre 1981 y 2010. Además, la capa de hielo llamada permafrost se está descongelando un 20 por ciento más de lo previsto por los científicos, según datos de la agencia estadounidense National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA).

Por otra parte, la deforestación y la contaminación del mar son otras de las problemáticas para el planeta, la tala de árboles avanza a un ritmo de 13 millones de hectáreas cada año y el pH del mar se acidifica conforme más basura se lanza, alterando la fijación del calcio en las conchas marinas y produciendo afectaciones en las especies más sensibles como las estrellas de mar, erizos y arrecifes de coral.

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No todo es batalla pérdida

A pesar de las problemáticas que se han registrado en los últimos 50 años, éxitos ambientales se han suscitado desde el primer día en que se conmemoró el Día de la Tierra.

En 1972, la Ley de Protección, Investigación y Santuarios Marinos en Estados Unidos brindó protección a algas, plantas y animales, así como a especies en peligro de extinción, en 13 santuarios de este tipo.

El Protocolo de Montreal logró en 1987 la protección internacional de la capa de ozono, por lo que hasta 2014 se logró eliminar 98 por ciento de las sustancias que la dañaban. Por otra parte, en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, 1992, 178 países acordaron trabajar en conjunto para afrontar el cambio climático y elevar el uso de energías renovables.

En 2015, con la firma del Acuerdo de Paris, 195 naciones se comprometieron a diseñar un plan para limitar el calentamiento global por debajo de los 2 grados Celsius. Para 2020 se espera que la tecnología renovable proporcione un tercio de la energía mundial, de acuerdo con un informe de la IRENA.

Paco Ayala, fundador y hojalatero social en Huerto Roma Verde, comenta que el Día de la Tierra es también una celebración, pues se busca que no se pierda el contacto y entendimiento de que el único hábitat que tienen los humanos, las plantas y animales: es la Tierra.

El fundador de Huerto Roma Verde argumenta que en este momento, donde el mundo se encuentra en medio de la pandemia por coronavirus (Covid-19) gran cantidad de personas están vulnerables ante el maltrato y la mala relación que el ser humano tiene con los ecosistemas.

Si algo positivo va a dejar esta pandemia es que habrá una mayor sensibilización en cuanto a que la crisis climática va enserio, sobre todo en los jóvenes que son quienes ya están al tanto de los problemas ambientales. Se debe empezar a modificar nuestras relaciones de una manera más profunda con nuestros ecosistemas, de lo contrario, no hay futuro posible. Sin duda, este año el Día de la Tierra va a vivirse y a sentirse de otra forma

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