La actriz Ana Laura Ramírez se considera una artivista, desde esta visión, lleva sus reflexiones, a través del cabaret, el teatro y la música, a espacios teatrales y urbanos que lo requieran.

Junto a su compañía Parafernalia Teatro se ha dedicado los últimos 10 años a hacer activismo a partir de su quehacer, creando espectáculos que generen conciencia. Ahora, tras el confinamiento, la actriz quiso explorar la intimidad de los cuerpos que no siguen una norma de delgadez, la cual, de acuerdo con su punto de vista, no son los que permean en la escena teatral mexicana.

Por ello, invitó al dramaturgo Fabián Díaz a que escribiera una obra que hablara sobre la gordofobia; el resultado de esta mancuerna se puede apreciar en Adentro de mí, que se estrena en La Teatrería, en el marco del Festival de Monólogos y que estará en cartelera del 2 al 30 de abril.

“La gordofobia es una forma de discriminación y, entendida como eso, está normalizada. Siempre se ha normalizado que los cuerpos gordos no tienen salud, solo comen, y que tienen un defecto, ese juicio es por todos los estándares de belleza o supuesta salud que se ha implementado a la sociedad”, comparte Ana Laura.

En entrevista con Reporte Índigo, la actriz comenta que a partir de ese discernimiento la sociedad ha llegado a la caricaturización, a la burla y a ser objeto de escrutinio sin entender qué hay más allá del cuerpo de una persona.

En este sentido, aclara que la pieza busca, primeramente, dar el mensaje de que todos los cuerpos son distintos, de diferentes formas, y que no ver esa riqueza corporal lleva a un juicio que no permite el goce de estar vivo o viva.

“Todo aquello que nos parece fuera de la norma lo condenamos como algo raro, y eso nos lo plantean las redes, los medios. No entendemos que todas las personas somos diversas, nos enriquecemos de diferentes cualidades, habilidades y características. Eso es lo importante, sobre todo, cuando hacemos una obra de teatro con un tema como este, entender que hay un porqué, que podemos dejar de lado el juicio y abordarlo sobre otras cosas”, detalla.

“Si bien me gusta la diversión, el glamour de estar en un teatro, también está el acercamiento con los públicos, con las realidades en un país como el nuestro en el que hay que resistir”
Ana Laura RamírezActriz

Lo que se vive dentro de los cuerpos

A través de un monólogo, la actriz Ana Laura llevará al público por las reflexiones de una joven que se enfrenta a sus demonios internos.

La que parece una noche de insomnio cualquiera, se convierte en un viaje a través de los recuerdos: la infancia, los amores y las comidas. Se hace entonces necesario caminar para pensar, imaginar y planear; ya sea una venganza, una cita o sólo una vida diferente, donde el placer esté destinado a todas las personas.

“Es una aventura que replica esas noches en las que no puedes dormir y de cómo personas que pasamos, o no, por un trastorno de conducta alimentaria, nuestro refugio, a veces, es comer y en la vida se nos ha dicho que comer y sentir hambre a deshoras es malo”, comparte.

Esto, en muchas ocasiones, genera que la persona haga ayunos o prácticas no vigiladas por un médico y que, al día de hoy, se viven a diario.

“Van a encontrar una historia narrada desde la ternura, de cómo un cuerpo gordo puede existir, sí a partir del prejuicio de la visión externa, pero valiéndose de herramientas y del amor propio. Suena como un discurso bien manoseado, todos hablan de eso, pero sin entender la raíz de dónde viene”, narra.

Para Ramírez, Adentro de mí llega en un momento actual lleno de odio y con la violencia normalizada, la cual, lamentablemente, se ha hecho algo cotidiano; así, esta pieza puede ser un apapacho empático y compartido para todas y todos.

“Tampoco queremos que sea una lección de vida y decir ‘tienen que entender que juzgar los cuerpos está mal’, partimos desde el hecho de compartir una anécdota que puede ser empática a través del teatro, es una manera de volvernos a conectar, estar juntas y juntos en un espacio íntimo”, explica.

La actriz explica lo necesario que es abordar esta temática, aún más viniendo de una pandemia en la que ascendieron las cifras de mortalidad por hacer alguna dieta sin supervisión, o bien debido a casos de depresión.

“Ya pasamos también enero, mes designado de la gordofobia, dietas, ir a los gimnasios y de volver al cuerpo que teníamos, o las famosas frases de cuerpo de verano, de bikini, cuando llegan las vacaciones, de no tener ese cuerpo idealizado, y quién sabe cuál es porque en todas las personas cambia.

“Viene desde una exigencia, de vivir eternamente a dieta, privarte de cosas que resultan placenteras o estar midiendo calorías, tallas en la ropa, a cualquier persona le terminan afectando y no lo puede hablar porque hay un juicio general que no es sano, y con situaciones críticas como la pandemia asciende mucho más”, comenta.

Realizar esta obra le permitió analizarse, hacer una introspección para entender cómo hacía comedia, cómo se refería a otros cuerpos y percatarse de viejas prácticas que decidió modificar.

La obra busca dar el mensaje de que todos los cuerpos son distintos, de diferentes formas, y que no ver esa riqueza corporal lleva a un juicio que no permite el goce de estar vivo o viva

También, considera que todo parte del respeto y del no juzgar ningún cuerpo, ya sea de una persona gorda, trans o discapacitada, y comprender que hacer un chiste sobre el cuerpo de la gente no es chistoso ni motivo de burla.

“Estamos en 2022, hay un montón de herramientas para hacer humor y chistes, las mismas personas como consumidoras de humor necesitamos otras cosas. Tampoco puedo decir que no me reí de un chiste de ese tipo, o hice obras que digo ‘Ay, Ana Laura, ahora estaría canceladíchima’, pero ya entendí, aprendí y tengo un montón de herramientas para hacer humor, entretenimiento, cabaret de cosas que merecen ser criticadas, señaladas y denunciadas”, manifiesta.

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