Aunque muchos creemos firmemente que el amor a primera vista es real y auténtico, la ciencia se ha encargado de enfrentarnos con la realidad, de manera tajante para desmentirnos de este concepto.

Y es que uno de cada tres seres humanos afirmamos haber sentido ese amor “al instante”, ese que entra por la vista y llega para quedarse, lo cierto es que esto no es posible, de acuerdo a expertos de la Universidad de Zurich, Suiza.

En la investigación se comprueba que esa “sensación” de haber encontrado el amor a primera vista es solamente una memoria construida por una pareja para alimentar su relación. De hecho, los expertos indican que esa primera vista es nada más que encontrar atractiva a otra persona, dando lugar al llamado “efecto halo”, en el que se comienzan a destacar las características positivas –y aquellas que nos agradan– del otro, inclusive cuando aún no se conocen los atributos de esa persona.


A diferencia de la atracción, el amor es un apego que llega más tarde, no en el instante en el que se conoce a la persona deseada

Por esta razón, el “flechado” cree que está enamorado.

Florian Zsok, investigador que llevó a cabo este estudio, señala que el “amor” a primera vista dista mucho de lo que realmente es el amor pasional o el amor en términos generales.

Zsok dice que “lo que ocurre es una fuerte atracción inicial que muchos califican de amor a primera vista, retrospectivamente o en el momento mismo”.

Anna Machin, quien forma parte de la Universidad de Oxford, subrayó que:


“Lo que sientes es deseo a primera vista y es mayormente subconsciente (...) amor es el apego que aparece más tarde. Es más complejo e involucra una reflexión consciente sobre la relación”

Anna Machin

Investigadora de la Universidad de Oxford

Corazón vs. razón

La ciencia estableció que no existe el amor a primera vista, pero para muchos, la atracción al instante sí es parte del enamoramiento que da pie al amor.

Entre las señales que demuestran que se trata de atracción y deseo a primera vista están ponerse nervioso, así como considerar que la otra persona es perfecta y sentir que se le tiene afecto a pesar de que no se conoce en su totalidad.

El sistema nervioso envía las mismas señales de placer al cerebro y el organismo –el corazón– cree que está en un estado de felicidad y éxtasis, tal como sucede cuando experimenta el amor con una pareja formal.

400

Personas participaron en el estudio

60%

De los participantes de la investigación corresponde a mujeres