El mundo de la comedia estadounidense ha sido dominado desde el inicio, con notables excepciones, por los hombres. 

Pero desde hace unos años las Tina Fey y Joan Rivers del mundo han abierto paso para una generación de mujeres cansadas de escuchar que ellas simplemente no son tan graciosas. 

Entre éstas destaca Amy Schumer, quien se ha ganado lenta pero seguramente su lugar dentro de las ligas mayores de la comedia, como escritora, actriz y claro, de stand up.  

Este año su programa de Comedy Central, “Inside Amy Schumer”, ganó uno de los Premios Peabody al entretenimiento y fue renovado para una cuarta temporada, HBO anunció que la comediante tendrá su propio especial dirigido por Chris Rock, Time la nombró una de las 100 personas más influyentes y, por si no fuera suficiente, en julio se estrena “Trainwreck”, película que estelariza y que también escribió.

Schumer se ha dado a conocer por su brutal honestidad al hablar de su vida sexual, su peso –no es la típica rubia de Hollywood–, lo poco atractiva que le resulta a ciertos hombres y lo indispuesta que está a cambiar por ellos.

Pero sobre todo, ha atraído la atención por reflejar la misma luz que usa para hablar de sí misma y ponerla sobre la sociedad en la que vive: una obsesionada con los famosos, las dietas, la edad y sus smartphones. 

Para probar su punto, aprovechó la premiación de Time a las 100 personas más influyentes y se “cayó” frente a los relucientes Kanye West y Kim Kardashian. Como le contó a Jimmy Kimmel, “caerse es lo más chistoso del mundo” y hacerlo en una alfombra roja donde muchos de la prensa la “confunden con Adele”, demuestra aún más lo absurdo de la situación.

La pareja no se detuvo a verla, seguramente acostumbrados a que tantos intenten regodearse en su fama.

Schumer, de 33 años, tampoco se tomó en serio la ceremonia, donde considera que era la “menos importante (de la lista) por un millón”, bromeó en “Jimmy Kimmel Live!”, “los que lucharon contra el ébola estaban ahí, Hillary Clinton, líderes mundiales, y luego yo estoy ahí como ‘hey, tengo una nueva broma sobre mi vagina’”.

Dentro de Amy 

Tina Fey, Julia Louis-Dreyfus y Patricia Arquette se reunieron para un día de campo especial en el que festejaron el último día de Louis-Dreyfus como alguien con quien las personas quisieran tener sexo.

Esto, obviamente, era parte del show “Inside Amy Schumer” en el que la comediante ha expuesto en más de una ocasión su lado feminista sin perder el sentido del humor.

“En la vida de todas las actrices”, dice Louis-Dreyfus en el clip, “los medios deciden cuando finalmente llegaste al punto en que no es creíble que alguien tendría sexo contigo”, palabras a las que las demás hacen un brindis.

“¿Quién les dice a los hombres cuándo llega su día?”, pregunta una ingenua Schumer. Las otras tres actrices se ríen de manera maternal y le aseguran “Cariño, ellos no tienen ese día”.

En otra ocasión se burló de la manera sexista en que las actrices comúnmente son entrevistadas en los talk shows del estilo de Letterman. 

En su papel de Amy Lake Blively, salió a su ficticia entrevista en el clásico vestido negro ajustado con el cual fingió no saber cómo sentarse -–ya que Blively nunca usa nada que no sea ropa cómoda– y admitió “vergonzosamente” que su película favorita era “Star Wars”, por lo que miembros del público se veían más que excitados desde sus asientos.

En “12 angry man inside Amy Schumer”, otro de los recientes episodios del show, actuaron Jeff Goldblum, Paul Giamatti y Dennis Quaid. 

Schumer y su equipo de escritores parodiaron la famosa película de los años 50, “12 angry men”, con un jurado masculino reunido para decidir si Amy es lo suficientemente hot para estar en la pantalla chica.

El razonamiento fue otra burla más a costa del sexismo en la televisión. Los hombres del jurado admitieron tener al menos una pequeña erección con la imagen de Amy, aunque llegar a esta conclusión no les fue fácil, pues de admitir a esta mujer, terminarían por aceptar que efectivamente cualquier otra puede ser digna de tener sexo con ellos, y sobre todo, ser chistosa. 

Además de clips, la comediante ha realizado videos musicales que siguen la misma línea.

“Girl, you don’t need makeup” es el título de la canción y video en el que una típica boy band canta a su alrededor recordándole que no necesita maquillaje para ser bonita… hasta que la ven con la cara lavada y se retractan en la siguiente estrofa.

En “Milk milk lemonade” reclutó a Amber Rose, Method Man, Jemima Kirk (“Girls”) y Amber Tamblyn (“Sisterhood of the traveling pants”) para recordarle a todos que la nueva fama del trasero no elimina el hecho de que las mujeres usan su “fudge machine” (o máquina de fudge, como le llama Amy Schumer) para ir al baño.

“No hay nada más hermoso que un gran, hermoso y sexy trasero”, dice Method Man en el video, “pero al final, no importa que tan bueno esté, es mejor que llames a esa cebolla por lo que es: una máquina de fudge”. 

Pero quizás donde mejor se luce Amy es en los sketches como “I’m so bad”, “Compliments” y “I’m sorry”. En estos reúne a un grupo de mujeres a través de las cuales se hace obvio que, muchas veces, la misoginia no proviene de los hombres, sino de ellas mismas.