Los dos son chicos de calle, uno de Ecatepec y el otro de Iztacalco, por lo que saben lo que es pasar por penurias y vivir la violencia que ocurre en México de primera mano. Todo eso lo reflejan en sus letras Yoga Fire y Kamaro en su nuevo disco Música prohibida.

Al igual que muchos raperos, en sus videos muestran el bling-bling, la ropa de marca, los lentes oscuros y a mujeres voluptuosas con escasa vestimenta; ellos admiten que esto, pese a ser un estereotipo, es una manera de aspirar a una mejor vida, una que no tuvieron al inicio de su carrera.

“En el género particular en el que estamos, sí la verdad, aspirar a cosas de lujo u ostentosas es un sinónimo de superación personal, nosotros somos personas que venimos de muy muy abajo y vimos que sí se podía”, argumenta Kamaro.

Por su parte, Yoga Fire expresa que pese a que ya salió del barrio sigue hablando de lo que pasa en las calles para mostrárselo a la gente, el que no sólo músicos, sino atletas, o también profesionistas, pueden salir del mismo lugar y superarse para conseguir una vida mejor.

“Lo del bilng-bling y lo de las morras cae en un cliché y creo que nosotros, de alguna manera, lo aterrizamos en la realidad, o sea, en nuestros videos salen chavas que conocemos, no desconocidas que les hayamos pagado sus horas para que estén ahí. En el caso de Música prohibida, así es, el carro que sale es de nosotros, el billete que sale es porque lo traíamos al momento”, agrega el rapero.

El músico de Ecatepec también lanza el mensaje a otros nuevos aspirantes del trap y el rap para que no caigan en la trampa fácil de solo gastarse el dinero que van generando, porque, eventualmente, todo se acaba, lo que importa es pensar a futuro.

“¿Por qué crees que al sistema no le molesta el bling-bling y todas estas cuestiones del stripclub y lo promueven? Es la mejor trampa, para que no te compres un depa y mejor te llenes de oro, o te vayas por el primer Mercedes-Benz que nunca tuviste y no vayas y des el enganche por un inmueble, todos pasamos por ahí, y yo me di cuenta y redireccioné el camino”, revela Yoga Fire.

Música prohibida ya se encuentra en plataformas digitales, consta de 15 canciones y cuenta con la colaboración de otros colegas de la misma disquera Homegrown, como Müelas de Gallo, Dee, FNTXY y Cozy Cuz, entre otros. Tanto Kamaro como Yoga Fire platican que no fue tarea fácil sacar esta placa discográfica.

Los embates de la pandemia para Yoga Fire y Kamaro

Tras lanzar Lázaro en marzo de 2020, en pleno cerco sanitario, Yoga Fire se dispuso a crear un nuevo disco y sencillos independientes durante el encierro, labor que considera titánica para él y Kamaro, en todos los sentidos.

Distintos productores pasaron por el proyecto, tuvieron que grabar en varios estudios (incluso de madrugada para no ser detectados) y para colmo, perdieron por completo la información de un disco duro que quedó inservible, por ello decidieron titularlo Música prohibida.

“Creemos Kamaro y yo que el rap no es una carrera de 100 metros largos, sino un maratón, entonces, tienes que aguantar sin agua, o como igual, en esa prueba de resistencia no hay nada, sólo loma y luego llega el momento donde la gente te incita y te aplaude a que sigas, así es el rap, va a ver momentos donde pierdas el apoyo, el dinero, la casa o donde estés en tu top y la gente lo ve, el rap es una carrera de resistencia”, argumenta Yoga Fire.

El Trap: adaptarse o morir

Pese a que su género principal es el rap, ambos músicos ya mezclan sus creaciones con el trap, así que admiten que lo importante es saber ir con la ola e ir ofreciendo sus creaciones, dependiendo del público con el que se encuentren.

“Si estamos en una fiesta de chicas, no vamos a poner rap adoctrinador, porque se nos cae todo, y tampoco vamos con los más raperos y les vamos a poner un reguetón, cada género tiene su lugar y nosotros tratamos de diversificar nuestra música, o te aclimatas o te aclimueres”, admite Kamaro.

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