Crítica Moonfall: una película que es más de lo mismo de Roland Emmerich

Querido, lector: Mi opinión vertida en La Cinemágora y en este artículo sobre Moonfall no representa la perspectiva del medio

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Roland Emmerich es un cineasta que se especializa en el cine de catástrofes. Con Moonfall lo confirma. Nacido en Stuttgart (Alemania), Emmerich es un director de cine amante de la ciencia-ficción, la fantasia y la acción.

Sus primeros proyectos fueron “El Secreto De Joey” (1985), película de terror sobrenatural, y “Hollywood-Monster” (1987), una comedia de fantasía con criatura al estilo Gremlins o Critters.

Con “Luna 44” (1990) Emmerich volvió a la aventura y con “Soldado Universal” (1992) consiguió financiación estadounidense y el protagonismo de dos conocidos rostros del cine de acción: Jean-Claude Van Damme y Dolph Lundgren.

Establecido en Hollywood, el director alemán filmó “Stargate” (1994), ciencia-ficción con viaje en el tiempo, y logró uno de sus mayores éxitos de taquilla con “Independence Day” (1996), una invasion alienígena en la que explotaba su alto presupuesto con un derroche de efectos especiales.

Más tarde rodó “Godzilla” (1998), una película sobre el célebre monstruo japonés que fue muy criticada en su tiempo y recibió opiniones mayoritariamente negativas; sin embargo, Emmerich cambió de registro con la cinta histórica protagonizada por Mel Gibson“El Patriota” (2000).

“El Día De Mañana” (2004) se centró en un desastre ecológico. En “10.000 BC” (2008) narró una fantasia prehistórica.

“2012” (2009) es una cinta de carácter apocalíptico basada en una profecía maya.
Con posterioridad estrenó “Stonewall” (2015), película con Jeremy Irvine sobre los disturbios de Stonewall de 1969 y la secuela de “Independence Day”, “Independence Day: Contraataque” (2016).

En el año 2019 recreó la batalla de Midway en “Midway” (2019), film bélico con el protagonismo de Ed Skrein.

Hay que dejar en claro que en toda su trayectoria como director, que cumplirá tres décadas en 2020, solo una de sus quince películas (‘El patriota’, con Mel Gibson) cuenta con una valoración positiva de la crítica

En Internet abundan los foros que le tildan como el director más nefasto de la actualidad y ha sido nominado a un premio Razzie a lo peor del año en Hollywood hasta en cinco ocasiones, tantas como amagos de destrucción del planeta ha inmortalizado en su obra.

Ignorando juicios y modas, se ha empeñado en cimentar su leyenda de master of disaster, de maestro de las películas catastróficas de manera literal y figurada.

Además de los grandes presupuestos y la traca de explosiones, la exacerbación del espíritu nacionalista es otra de las características habituales de su cine.

La bandera estadounidense podría ser considerada un personaje más del elenco, generalmente conformado por roles estereotipados y unidimensionales.

Para este 2022, Emmerich regresa con Moonfall, una cinta protagonizada por Halle Berry y Patrick Wilson.

La película trata sobre que la luna es sacada de su órbita por una fuerza desconocida y puesta en curso de colisión con la Tierra.

Dos astronautas y un teórico de la conspiración trabajan juntos para intentar evitar un desastre y descubrir que la luna no es lo que parece, ya que en realidad se trata de una megaestructura construida por una sociedad avanzada.

Lo malo de Moonfall

Pero Moonfall es más de lo mismo en el cine de Roland Emmerich e, incluso, no sería descabellado colocarla en el apartado de lo peor del cineasta alemán.

Encontramos una película genérica en el estilo de Emmerich, en la que se repite la misma fórmula que ha utilizado por años y sorprendentemente sin ninguna novedad en ninguno de sus aspectos.

Por ejemplo, se trata de los mismos personajes desdeñados e infravalorados que a través del largometraje se reivindican con sus acciones heroínas.

En este caso, Patrick Wilson interpreta a un astronauta quien después de un incidente durante una misión es juzgado por la NASA y destituido de su puesto. Mientras que su compañera en la película, Halle Berry, tampoco tiene autoridad dentro de la historia.

A estos dos personajes clásicos se le suma otro de los desgastados de Emmerich, el cómico. Se trata de un sujeto conspiracionista quien por azares del destino consigue acompañar a estos dos astronautas a un viaje hasta el centro de la luna.

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La propuesta catastrófica, además, es toda una ecuación sin lógica. Un día, la luna comienza a salirse de su órbita y a provocar un montón de cambios climáticos en la Tierra.

La amenaza aumenta cuando se espera que la Luna se estrelle contra la tierra por lo que se realiza una misión para viajar al interior de la Luna. Una vez ahí se descubre que todo es culpa de una inteligencia artificial creada por los humanos en un pasado distante, misma que se rebeló y los destruyó.

Por si esto no te parecía lo suficientemente descabellado, al final consiguen destruir la inteligencia artificial con el sacrificio del conspiracionista, quien muere sólo para segundos después aparecer al interior de la Luna para vivir perpetuamente ahí.

La película se desarrolla con los mismos tópicos y escenas que Emmerich siempre ha ocupado: un mundo bajo el caos, escenas apocalípticas, saqueos en todo el mundo, un paseo por lo último en la tecnología gringa y personajes odiosos.

Todo ello bajo una pantalla verde horrible que no convence a nadie.

Lo bueno de Moonfall

Lo único bueno es que como casi todo el cine de Roland Emmerich se trata de una propuesta chatarra para relajarse un rato.

Si te gustan las pelis de acción y catástrofe sin más y sin sentido, esta opción es tuya. Pero sino, deberías ahorrar ese boleto del cine.

RECOMENDACIÓN: 1 DE 5 ESTRELLAS

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