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Dolores O’Riordan fue un ícono de la música que llegó en la década de 1990 para contrarrestar el dominio masculino en esta industria y con los años se convirtió en una de las vocalistas únicas en su tipo.

Como dice Miguel Ángel Bargueño en El País, Dolores era “una voz femenina emergió entre toda esa carga de testosterona narcótica. Era la antítesis no solo por su sexo, sino por su procedencia: no venía de Seattle y ni siquiera de Estados Unidos, sino de Irlanda”.

Su carrera comenzó en 1990 y su talento vocal llegó al mundo donde Nirvana y Alanis Morissette vendían discos, donde las guitarras eran aplaudidas y las voces imitadas.

Dolores, que murió este lunes en Londres, junto con la banda de la que era vocalista y compositora –The Cranberries– hicieron que sencillos como “Zombie”, “Linger” y “Just my Imagination” la colocaran como uno de los símbolos musicales vigentes hasta la fecha.

Y así como su voz era tan dulce como el pop y tan fuerte como el rock-grunge, su vida era trágica, con luces y sombras, sanidad y falta de cordura.

La fallecida cantante tenía 46 años y padecía trastorno bipolar, lo que la hizo tener enfrentamientos con la justicia en diversas ocasiones.

Su infancia y adolescencia fueron tormentosas –su padre quedó paralítico y su hermana incendió su casa–, pero hicieron que O’Riordan formara su carácter decidido y su propia identidad, de una manera fuerte y tajante. Nunca se identificó con las chicas de su edad y siempre jugó con sus hermanos varones.

Cantó en coros eclesiásticos y sabía tocar la guitarra, el teclado y la flauta irlandesa. Verla en vivo era un espectáculo y no solamente porque en el escenario se encendían luces y retumbaba la magia que emite The Cranberries, sino porque su profunda voz no necesitaba acompañamiento y tampoco un micrófono.

“En temas como ‘Just my imagination’ u ‘Ode to my Family’ demostró que su versatilidad vocal era tan amplia o más que la capilar (coloreó y cortó su cabello de mil formas a lo largo de su carrera)”, agrega Bargueño.

Su voz y su carácter eran fuertes como un roble, pero su personalidad era vulnerable, siempre en la línea debido a su problema mental.


“Era la chica rara, sobreprotegida, con un vestido rosa de flores y lazos en la cabeza (...) para mis primeras fotos con The Cranberries, Noel me trajo un nuevo look y (...) de repente parecía una chica indie”

Dolores O’Riordan

Cantautora

Se crió en una zona agrícola, en una pequeña casa y en la que no cabían los integrantes de la familia. Sin embargo, llegó a ser de las 10 mujeres más ricas de Irlanda.

Al cierre de esta edición, la causa de su muerte era aún desconocida y el mundo está consternado por este suceso.

Más bajos que altos

La vida personal de Dolores tenía tantos tintes como su voz, en 1994 se casó con Don Burton, de quien divorció en 2009. Los tres hijos de ambos viven con su padre.

La madre de Dolores dijo que la cantautora sufría depresión, insomnio y solía tener crisis nerviosas, las cuales le hicieron tener percances con la autoridad.


Cantaba como los ángeles, pero sus demonios internos siempre afectaron su salud física, mental y emocional

Pero mientras sembraba éxitos con The Cranberries, cosechaba altibajos en el plano personal. Su salud siempre fue un obstáculo, de hecho, además de los problemas emocionales y mentales que padecía, el año pasado tuvo que cancelar 14 fechas de presentaciones debido a un padecimiento en la espalda, también sufrió anorexia nerviosa e inclusive tuvo pensamientos suicidas que dejó a un lado por amor a sus hijos.

Cantaba como un ángel desde pequeña, pero sus conflictos emocionales eran demoníacos. Reconoció haber sufrido abusos sexuales y eso se reflejaba cuando se liberaba al entonar sus temas, sobre todo cuando lanzó material en solitario, tales como el álbum “Are You Listening?”.

Ante todo, lo más valioso para Dolores era su familia, en las entrevistas comentaba que sus días ordinarios involucraban preparar el desayuno y llevar a sus hijos a la escuela. Sólo le faltaba el tiempo “para planchar en casa” cuando tenía promoción de su material discográfico.

Sus hijos fueron siempre su motor, “todos mis hijos me dicen: ‘Mamá, simplemente cuéntalo. No es tan difícil. Si hablas de ello y estás bien, te va a ayudar a mejorar”.

El año pasado, en entrevista con Irish News, declaró que tuvo momentos en los que sufrió mucho, “la muerte de mi padre y de mi suegra fue muy dura. Cuando echo la vista atrás, pienso que la depresión, sea cual sea la causa, es una de las peores cosas por las que he pasado. Pero también he tenido muchas alegrías en mi vida, especialmente con mis hijos. Han sido muchos altibajos. Pero en eso consiste la vida, ¿no?”.

Sus tracks inolvidables

Te presentamos una lista de reproducción con cinco sencillos que hicieron de su banda un ícono y del trabajo de la cantautora un legado:

>> “Zombie”

>>  “Linger”

>>  “Just My Imagination”

>>  “Dreams”

>>  “Ode to my family”