Cuando una persona asiste a un museo y ve un cuadro, los primeros pensamientos que pasan por su mente regularmente van ligados a la técnica del pintor, a los colores que utilizó y a los detalles que tomó de su musa, un personaje del que casi no se habla en el arte.

Sin embargo, ¿qué habrá pasado con todas las mujeres que algún día fueron retratadas? ¿Qué significa ser sujeto del arte? ¿Cuál es el precio que hay que pagar por formar parte de ese lugar? Con esas preguntas en mente, la dramaturga Isabela Coppel creó El paraíso de la invención.


Marina de Tavira, Alfonso Herrera, Regina Blandón, Catalina Zavala, Miguel Jiménez, Pablo Bracho y Luis Miguel Lombana participan en la ora

Al escribir este guión teatral, Coppel retomó sus preguntas y las planteó en la vida de una familia, un núcleo en el que la madre, tiempo atrás, llegó a ser musa de un bohemio pintor que se quita la vida tras la muerte repentina de los gemelos que tuvo con ella.

Al paso de los años, la mujer termina casándose con el hermano de su primer amor y tiene una hija con él, una niña que, aunque es amada, continuamente es testigo de la soledad y la ausencia de sus padres.

“La niña representa las secuelas de las obsesiones de los padres y los peligros de vivir tan cerca de algo más grande que la vida misma, como lo es el arte”, detalla Coppel.

Esta obra de teatro, con la representación de Marina de Tavira, como la madre, y Alfonso Herrera, como el padre, llega a la pantalla de Teatrix los días 27, 28 y 29 de noviembre, con la esperanza de que, en un formato híbrido, pueda conquistar a todos los espectadores interesados.

Regina Solórzano, productora de la puesta en escena, asegura que aunque se tiene planeado presentar El paraíso de la invención en su formato original, con público presente, sacarla a la luz con esta propuesta virtual no es otra cosa que darle continuidad al arte, a sus procesos de transformación.

“El día que tengamos la oportunidad, que las circunstancias lo permitan, esta obra de teatro verá la luz en el escenario, como en su formato madre, pero mientras tanto tenemos esta posibilidad de generar otra vertiente, y así lo buscaremos hacer con otros proyectos, creo que es algo que tiene que continuar, el arte tiene que continuar en el proceso de transformación, de nuevas vertientes y nuevos lenguajes”, describe Solórzano.

De acuerdo con la productora, esta propuesta surgió tras apostarle al guión de una joven dramaturga que, aunque va empezando, Regina ya puede percibirle un futuro brillante en la industria del teatro.

Además, confiesa que ella, como CEO de una casa productora, también le quiso apostar al texto porque estaba en busca de empoderar nuevas voces, nuevas creadoras femeninas como lo es Isabela Coppel.


Tenemos un equipo de lujo, de primera categoría, desde las productoras hasta los actores, pasando por lo más importante que es el texto (…) Cuando me lo hizo llegar Isabela quedé cautivada, es un texto muy poderoso, es una joya, tiene además un estilo, un tono muy particular, porque es una dramaturga que maneja muy bien el humor negro, y siempre que hay humor negro hay un trasfondo trágico

Lorena Maza

Directora de El paraíso de la invención

En entrevista con Reporte Índigo, Maza admite que aunque ella ha trabajado 30 años en teatro, haciendo televisión y estudiado cine, fue un reto llevar a cabo la obra en formato híbrido, sobre todo porque se buscaba darle justicia a estas tres áreas, pero al mismo tiempo crear algo nuevo.

“No estamos buscando el hilo negro, pero un poco sí, porque no es cine, no es tele y no es teatro, es un producto nuevo que le estoy llamando ‘teatro para la cámara’ porque no encuentro un término mejor. Hay que llevar contenidos teatrales y digitales a la gente, y esta es la mejor manera de hacerlo, estamos todos aprendiendo”, confiesa.

Descentralización, el lado positivo del arte

Debido a la pandemia por COVID-19, los espectáculos en vivo, como las obras de teatro, se cancelaron hasta nuevo aviso, siendo la tecnología el único medio para transmitir estos proyectos y descentralizarlos de una sola ciudad.

Al respecto, la productora Regina Solórzano asegura que sin duda ese ha sido uno de los únicos aspectos positivos de la crisis sanitaria, ya que más público puede ver al mismo tiempo un solo proyecto.

“Una de las grandes virtudes que ha traído un formato como este es la descentralización, la posibilidad de que el teatro llegue a muchos más lugares, a muchas más casas porque se vuelve accesible, incluso en precio, pero sobre todo en una cuestión de que si no vives en la ciudad, tienes acceso a este tipo de propuestas culturales, eso me parece algo valiosísimo de estas nuevas mutaciones que estamos encontrando”, dice.

En ese sentido, la productora invita a seguir apoyando a la cultura, a las nuevas expresiones artísticas y a su propagación.

“Claro que es una oportunidad de apoyar el arte mexicano, a la cultura mexicana, y seguir apoyando a los creadores que estamos tratando de abrir nuevas formas de crear espacios para contar historias. Es un gran apoyo para nosotros que la gente acceda a estas nuevas plataformas para no morir, y no lo vamos a hacer porque vamos a seguir contando historias de cualquier manera posible”, rescata la directora Lorena Maza.

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