Se necesitan argumentos convincentes para sustentar un álbum que desde el primer track abre bajo el supuesto de que la música actual está inerte. 

Los franceses Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo no podrían generar por sí mismos una desproporcionada expectativa de un álbum que, en el papel, promete resucitar la música. Para ello tienen a los robots de Daft Punk, su alter ego “futurista y nostalgioso” (como bien dice Gotan Project en “Notas”). 

Pero no siempre fue así. Por increíble que parezca, el fenómeno Daft Punk es resultado de una nostalgia de corto plazo. 

A partir de “Homework” (1997), su álbum seminal que incluye “Around the world”, un track que es un fenómeno pop en sí mismo gracias a la adictiva combinación del House francés y un inolvidable video dirigido por Michel Gondry, el dueto comenzó a construir un mito en torno a su música, mientras ocultaba su identidad.

En las entrevistas que concedieron en esa época, ambos aparecieron con bolsas en la cabeza, en parte por timidez y en parte porque querían colocar la música en primer plano. 

Fue hasta 2001, con el lanzamiento de su segundo disco “Discovery”, cuando los robots tomaron totalmente el control. No pudieron haber escogido mejor timing: apenas un año después del fiasco del Y2K, 2001 de alguna manera quedó registrado en el subconsciente pop de la gente como el año del futuro, en buena parte gracias a Stanley Kubrick.  

Fue la época de “One more time”, una canción que abusa absurdamente del autotune en las vocales de Anthony Moore y que se ha consolidado como una de las favoritas de su repertorio (es el track más escuchado de Daft Punk por los usuarios del servicio last.fm). Hasta hace unas semanas, fue su éxito más grande en las charts.  

Pero con el lanzamiento de “Human after all” (2005), el álbum más “rockero” de Daft Punk, el dueto obtuvo reseñas de regulares a malas. De hecho, a lo largo de su discografía, nunca recibieron calificaciones muy altas de la crítica especializada. 

Robots en ascenso

¿Qué fue lo que hizo que explotara el fenómeno Daft Punk tal como lo conocemos hoy? Varias cosas. 

Primero, James Murphy, de LCD Soundsystem, se encargó indirectamente de inseminar el mito de Daft Punk entre la nueva generación de… hipsters. “I was the first guy playing Daft Punk to the rock kids”, presumía James Murphy en 2003 con “Losing my edge”. Dos años después, los convirtió en la letra principal de “Daft Punk is playing at my house”.   

Pero lo que realmente catapultó su carrera fue el espectacular set que ofrecieron en el festival “Coachella” 2006. Daft Punk tenía casi 10 años de no presentarse en vivo, la última vez que lo hizo, Bangalter y De Homem-Christo solían cubrir sus caras con bolsas o máscaras bastante ridículas. 

“Coachella” fue un megaéxito, y Daft Punk decidió llevar su escenario en forma de pirámide por el mundo, incluyendo sus visitas a la Ciudad de México y Monterrey en 2007. Con la gira “Alive 2006/2007”, puso a bailar a cientos de miles de personas y la experiencia quedó plasmada en el álbum en vivo “Alive 2007”. 

Además, Kanye West incluyó en su tercer álbum, “Graduation”, la canción “Stronger”, basada en un espectacular sampleo de “Harder, better, faster, stronger”. El efecto se multiplicó cuando West interpretó “Stronger” en la entrega de los premios Grammy en 2008, con Daft Punk y su pirámide como invitados de lujo. 

Los robots se metieron de lleno en el inconsciente de la cultura pop en 2010 al ser comisionados por Disney para componer el soundtrack de “Tron: legacy”. La experiencia de grabar con una orquesta y en un estudio en forma tuvo un impacto definitivo en la dirección que tomarían en “Random access memories”, ahora bajo el sello de Columbia. 

“Random access memories”

“Give life back to music” es la primera gran contradicción de “Random access memories”, el quinto álbum de Daft Punk.

Acompañados por la leyenda Nile Rodgers, el exguitarrista de Chic y culpable de una veintena de éxitos inolvidables, y Paul Jackson Jr., compositor y músico que colaboró con Michael Jackson y Luis Miguel, los robots pretenden darle RCP al estado actual de la música desde la primera canción. Algo contradictorio, ya que ellos le abrieron la puerta del mainstream a Justice o incluso Skrillex, indirectamente.

Daft Punk dejó a un lado la producción casera del House francés para meterse en serio a la producción de un álbum que retoma el alma de las grandes producciones discográficas de los 70 y 80. Para lograrlo, contrató un ejército de músicos de primera línea y una lista de invitados que incluye, además de Nile Rodgers, a Giorgio Moroder, Paul Williams, Todd Edwards, Pharrell Williams, Julian Casablancas y Panda Bear. 

Pero en ningún track hay un tributo tan explícito como en “Giorgio by Moroder”, en el que el legendario productor italiano y pionero del sintetizador aparece platicando pasajes de su vida, mientras de fondo se va construyendo una canción que termina por explotar en los últimos momentos. 

Cuando aparece “Lose yourself to dance” con Pharrell Williams en la voz, no hay vuelta atrás: Daft Punk ya nos tiene en la bolsa desde el quinto track. El fantasma de Michael Jackson ronda en la voz de Pharrell y la guitarra funk de Nile Rodgers hace que muevas la cabeza durante toda la canción.  

A partir de ahí comienza un supercombo de tres canciones al hilo que son el corazón del “Random access memories”. Al centro, “Touch”, el tema más arriesgado del álbum: una balada espacial que está dividida en varios cambios de ritmo que culminan de manera dramática. 

Lo que da pie a “Get lucky”, el sencillo más publicitado –y pegajoso– del año. A estas alturas, solo las piedras no han escuchado la explosión de funk y pop que sale de la voz de Pharrell, la guitarra de Rodgers y los elementos electrónico–futuristas de Daft Punk.

“Doin’ it right”, con Panda Bear, también merece una mención especial. Su hipnótico ritmo sirve como preludio para “Contact”, el cierre del álbum que incluye el único sampleo en todo el disco: la voz del astronauta Eugene Cernan, el último hombre que pisó la Luna. 

— Álbum recomendado: “Random Access Memories”
Daft Punk
(Columbia; 2013)
150 pesos en iTunes