No porque el chef generalmente cocine más rico significa que el comensal deba desistir de experimentar con los mismos ingredientes en casa. 

Con esta idea, además de promocionar productores de la región, la chef Andrea Martínez y su socia María Rivero, de la bodega Rivero González, abrieron un espacio para dar a conocer algunos de los ingredientes que utilizan en su restaurante Comuna.

A casi dos meses de la inauguración del mismo, la tienda Rivero González replica lo que ya hace en la del Distrito Federal (DF), donde se venden los productos de la bodega, pero se extiende también con más de una docena de marcas de Monterrey como Lulo Gelato + Sorbetto, chocolates Unelefante del Chef Llanderal, vajilla de Calixta, carne seca de El Porlo y más. 

“La idea es que lo que Andrea experimenta en la cocina lo traemos a la tienda”, explica Rivero en entrevista para Reporte Indigo, es un lugar “para que la gente se pueda llevar un pedacito más completo de Comuna y de la experiencia”.

La chef ha probado cada ingrediente y presenta ideas en cocina de cómo prepararlos. Uno de los populares es el queso piquín, que es un panela de Mi Pueblo Mágico, pero marinado en un pesto de cilantro de piquín –también a la venta– y acompañado con gorditas de maíz. 

Las bebidas de Comuna también usan sales de Compañía de Sales y en otros platillos la salsa de cacahuate con chile de árbol es por lo que más preguntan los comensales. 

“Este espacio, para mí personalmente, explica muy bien dónde estuvo esa fusión de Andrea Martínez y Rivero González, lo describe para la gente que viene”, continúa Rivero. 

Emprendedoras y restauranteras

Con apenas 30 y 31 años respectivamente, Andrea Martínez y María Rivero se identificaron desde hace años porque saben lo que les gusta y el medio restaurantero es lo de ellas. 

La chef Martínez trabaja en cocinas desde hace más de una década y Rivero adoptó el hobbie de su papá, un viñedo, para convertirlo en una bodega propiamente desde hace ocho años. Si le preguntan a quién se le ocurre hacer eso a los 23, ella responde “a mí y recién graduada”. 

La visión y ambición de ambas se encontró de manera ideal, una con la comida y otra con la bebida, para crear un espacio donde nada se pelee por el protagonismo.

“Nos conocimos cuando Andrea trabajaba en otro restaurante y yo quise hacer una cena maridaje y me gustó su estilo”, recuerda María, “era presentación de Scielo reserva”.

Se refiere a una de la línea de vinos de su bodega y que se encuentra ahora no solo en Parras y el DF, sino en Monterrey también.

Rivero González preparó además dos vinos especiales para Comuna, uno tinto de ruby red, una uva especial, y uno naranja, que también es único.

“Todo es interno, desde los vinos, hasta la nuez, el orégano, todo lo crecemos nosotros desde la parte agrícola hasta el proceso del empaque”, asegura Rivero. 

Siguiendo esa misma línea, tanto la tienda como el restaurante de las jóvenes socias es un espacio para comida de buena calidad y a precios accesibles, en la que se aprovechan productos regionales artesanales.