El caso del par de estudiantes de la Universidad de Lancaster, en Reino Unido, que fueron hospitalizados después de consumir una droga sintética que produce efectos similares a la mariguana es solo un ejemplo de la gravedad que representa la amplia disponibilidad de estas sustancias en todo el mundo. 

La droga, comercializada bajo nombres como Spice, K2, fake weed (hierba falsa), Skunk, y promocionadas como una alternativa “segura” al cannabis, contiene una gran variedad de mezclas de hierbas trituradas con aditivos químicos responsables de los efectos psicoactivos en los consumidores. 

Si bien los anuncios de la droga señalan que contiene ingredientes psicoactivos “naturales”, los análisis químicos demuestran que éstos son compuestos cannabinoides sintéticos –droga de diseño–, indica el sitio Web del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos. 

Dichos compuestos imitan el tetrahidrocannabinol (THC), la principal sustancia psicoactiva del cannabis.

Pese a que a la venta, compra y posesión de Spice –o cualquier otra marca o variedad de la sustancia sintética– es ilegal, esta droga de laboratorio se puede encontrar fácilmente en Internet. 

Y a los productores de los cannabinoides sintéticos como el popular Spice también les resulta fácil burlar la ley, pues modifican constantemente los químicos de los mismos. 

Se trata de drogas de alta potencia con efectos potencialmente mortales. Incluso pueden tener un efecto 100 veces más potente que el mismo cannabis. 

En febrero, aludimos en este espacio a un estudio realizado por investigadores de la Universidad King’s College de Londres, el cual reveló que las personas que los fines de semana consumen mariguana tipo skunk –una variedad de cannabis de alta potencia– son tres veces más propensas a ser diagnosticadas con un trastorno psicótico que aquellos que nunca han consumido mariguana.