La industria siempre gana

El servicio de música en streaming, Grooveshark, cerró la semana pasada en un acuerdo legal con las compañías disqueras, frente a las que cedió su página, aplicaciones y propiedad intelectual.

Los cofundadores, Sam Tarantino y Josh Greenberg, enfrentaban una demanda junto con su equipo por 736 millones de dólares. 

Ese monto es resultado de lo que debían pagar por casi 5 mil canciones presentadas en el caso, cada una con una multa de 150 mil dólares – el máximo que permite una corte por tema pirateado.

Cecilia Vázquez Cecilia Vázquez Publicado el
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El servicio de música en streaming, Grooveshark, cerró la semana pasada en un acuerdo legal con las compañías disqueras, frente a las que cedió su página, aplicaciones y propiedad intelectual.

Los cofundadores, Sam Tarantino y Josh Greenberg, enfrentaban una demanda junto con su equipo por 736 millones de dólares. 

Ese monto es resultado de lo que debían pagar por casi 5 mil canciones presentadas en el caso, cada una con una multa de 150 mil dólares – el máximo que permite una corte por tema pirateado.

A pesar de que Escape Media, la compañía propietaria de Grooveshark, intentó llegar a acuerdos con las disqueras desde el 2007, nueve de ellas terminaron por demandar a partir del 2011, incluyendo Arista Music, Sony Music Entertainment, UMG Recordings y Warner Bros Records.

Como suele suceder, las disqueras ganaron el caso, lo que puede ser dañino para otras pequeñas compañías emprendedoras que no cuentan con respaldos millonarios como Spotify y Apple. 

“Esta es una importante victoria para artistas y la industria musical por completo”, fue el mensaje de la Recording Industry Association of America, cuyos miembros crean o distribuyen aproximadamente 85 por ciento de la música que se vende en Estados Unidos. 

“Queridos fans de la música, hoy cerramos Grooveshark”, es el mensaje de despedida firmado el 30 de abril del 2015.

“Empezamos hace casi 10 años con la meta de ayudar a fans a compartir y descubrir música”, continúa, “pero a pesar de nuestras buenas intenciones cometimos errores muy serios. Fallamos en asegurar licencias de derechos de autor para la mayor parte de la música en nuestro servicio. Eso estuvo mal. Nos disculpamos (…)”. 

Usuarios expresaron su queja ante el cierre y compartieron en redes sociales el link a groovebackup.com donde podían respaldar sus listas de canciones pero el sitio lleva al mismo mensaje. 

Grooveshark se despide de sus usuarios con estas palabras: “Si aman la música y respetan a los artistas, a los escritores de canciones y a todos los que hacen posible buena música, usen un servicio con licencia que compense a los artistas y a otros que tengan derechos de autor. 

Una historia de ‘piratería’

Grooveshark comenzó en 2006, mismo año en que comenzó Spotify y tiempo después del cierre de Napster, otra compañía que fue demandada por piratería. 

“En el momento de nuestro lanzamiento, pocos servicios de música proveían la experiencia que queríamos ofrecer – y que creemos que ustedes merecen”, se lee ahora en su sitio, “afortunadamente, ese ya no es el caso. Ahora hay cientos de servicios costeables y amigables con los fans entre los que pueden elegir, incluyendo Spotify, Deezer, Google Play, Beats Music, Rhapsody and Rdio, entre otros”. 

A causa de las demandas y la competencia, en 2012 Grooveshark vio un descenso en sus usuarios, de 30 a 12 millones. Su equipo también fue reducido a 60 personas, de casi 150. 

Para recuperarse el sitio lanzó su plataforma HTML5 para que fuera usado en aparatos móviles, con lo que logró 3 millones de usuarios al mes y 200 mil nuevos mensualmente. 

Y rediseñó su página para recomendar estaciones de radio y perfiles de redes sociales, lo que elevó su número de usuarios de nuevo a 30 millones. Además lanzó su estación de radio personalizada por individuos, Broadcast. 

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