¿Cuántas veces hemos escuchado esa frase que dice ‘La última y nos vamos’? O bien, la que todos y cada uno de nosotros hemos utilizado alguna vez en la vida: “¿Qué tanto es tantito?”, ese pensamiento y actitud es el que hace que la gran mayoría cruce la línea para seguir y consumir un trago más, sí esa línea que cruzan las personas que caen víctimas del alcoholismo. Y en México abundan.

De acuerdo a expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el consumo de alcohol entre jóvenes en la República Mexicana se ha incrementado del 40 al 70 por ciento, es decir que el segmento de mayor incidencia es el que tiene entre 18 y 25 años de edad.

Los especialistas indicaron que tanto hombres como mujeres consumen las mismas cantidades de esta sustancia, pero ellas tienden a “ocultarlo”.

El alcoholismo en México es un problema que va más allá de la salud, ya que es un eslabón más dentro del círculo vicioso encabezado por la pobreza y la falta de escolaridad en el país. Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2016-2017, el 64.7 por ciento de las personas con problemas con la bebida reportó no contar con estudios.

De hecho, Roberto Karam Araujo, presidente de la Central Mexicana de Alcohólicos Anónimos, declaró que en el país, alrededor de 70 por ciento de la población consume esta sustancia nociva y adictiva  y de éste el 20 por ciento lo hace de forma excesiva.

Karam Araujo estableció que “si tiene un efecto positivo y vemos que empieza a disminuir conforme aumenta la educación, pero después vuelven a subir los porcentajes lo cual nos dice que si la educación si bien no es una vacuna o garantía contra el alcoholismo, sí ayuda a disminuir los factores. El alcoholismo no distingue etnia, género, creencias, nivel educativo y perjudica a todos por igual.  El tema de la educación es importante si queremos avanzar en la lucha contra la enfermedad”.


Entre los factores que más influyen para que los jóvenes beban están la desinformación, la rebeldía, el aburrimiento o por influencia de otras personas

“Las jóvenes tiene más riesgo de dependencia porque sintetizan más lentamente el alcohol y además acarrean muchas consecuencias. Además de los accidentes, la mujer trae entre otro riesgos el embarazo adolescente, la sexualidad de riesgo, los accidentes, la dependencia al consumo de otras drogas y este aumento del embarazo adolescente que ya se observa en nuestro país”, dijo Carmen Fernández Cáceres, directora general de los Centros de Integración Juvenil (CIJ).

¿Por qué beben?

Son múltiples las razones y los factores por los que un joven menor de edad cae en “las garras” del alcoholismo.

De hecho, cada caso es “relativo” y como dice el Dr. Neil I. Bernstein en su libro “How to Keep Your Teenager Out of Trouble and What to Do if You Can’t” (“Cómo mantener a su hijo adolescente fuera de problemas y qué hacer si usted no logra hacerlo”, en español), no hay solo una razón por la cual los adolescentes usan drogas y consumen alcohol.

Según el experto, las razones más comunes por las que un joven se vuelve alcohólico o drogadicto son: la influencia de otras personas (además, con frecuencia la escena social de los adolescentes gira en torno a beber y fumar marihuana, por mencionar una droga), a su vez están lo medios de comunicación ya que, de acuerdo al Dr. Neil I. Bernstein, el 47 por ciento de los adolescentes aprueba que películas y series de televisión promuevan las sustancias nocivas y muestren a las drogas como algo recreativo y placentero.

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Veces aumenta la posibilidad de consumir otras sustancias adictivas cuando se bebe alcohol

Bernstein también señaló en su publicación que los jóvenes también se hacen adictos por motivos de escape y automedicación, cuando no se sienten plenos, felices o seguros de sí mismos. Su salida fácil es caer en estas “tentaciones”. “Los años de la adolescencia son a menudo difíciles y pueden tener un costo emocional en los niños, a veces incluso llegando a causar depresión, así que cuando a los adolescentes se les da la oportunidad de tomar algo que los haga sentirse mejor, muchos no pueden resistir”, puntualizó la plataforma Partnership for Drug-Free Kids.


Los adolescentes son muy vulnerables y susceptibles a caer en adicciones a sustancias nocivas tales como el alcohol y las drogas

Otros tanto caen en ello porque están aburridos, por rebeldía, por placer instantáneo, por falta de confianza, pues el portal mencionado agregó que “muchos adolescentes tímidos a quienes les falta confianza indican que mientras se encuentran bajo la influencia de las drogas o del alcohol hacen cosas que de otra manera no se atreverían a hacer. Esto es parte del atractivo que tienen las drogas y el alcohol aun para los adolescentes que tienen confianza en sí mismos; les da el valor de pararse a bailar aunque no sean buenos bailarines, o a cantar a pleno pulmón aunque su voz sea terrible, o a atreverse a darle un beso a la chica que les gusta (…)”. Y, por último, está el factor de la desinformación, que quizás la causa de abuso de sustancias que más se puede evitar es la información incorrecta acerca de las drogas y el alcohol, dicen los expertos en la plataforma, “casi todos los adolescentes tienen amigos que dicen ser expertos en diversas sustancias recreativas, y que les pueden asegurar que los riesgos son mínimos. Eduque a su hijo adolescente sobre el uso de drogas para que conozcan los hechos reales acerca de los peligros del consumo de drogas”.

¿Cuántos tragos?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las mujeres no consuman más de tres copas de bebidas embriagantes y a la semana se aconseja que no se sobrepasen los nueve tragos. En el caso de los varones, la cantidad es de no más de cuatro tragos por ocasión, sin que se excedan los 12 semanales.

No miden

Los adolescentes bebedores en México no miden, ni las consecuencias, ni los peligros y mucho menos el daño que pueden causar a terceros.

Lugar mundial ocupa México en la cantidad de accidentes de tránsito a causa del alcohol

De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), México ocupa el séptimo lugar a nivel global en muertes por accidentes de tránsito, los cuales son más propensos a ocurrir durante los fines de semana, cuando más se registra consumo de alcohol en la juventud mexicana.

Anualmente fallecen alrededor de 24 mil personas en accidentes automovilísticos relacionados con el alcohol.