En las frases recopiladas por José Luis Guzmán ninguna corriente política queda fuera, tampoco se escapan presidentes, dirigentes políticos, mujeres, candidatos, secretarios de estado,  periodistas e incluso  actores. Las frases cobran sentido por el contexto y sus repercusiones
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José Luis Guzmán es, según él, un “escritor que no sabía que lo era y que por momentos se dedicaba a reportear”. Su mamá quería que fuera ingeniero y rápido se dio cuenta que eso no era lo suyo. 

Ingresó a la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y gracias a esa experiencia pudo expandir su mundo y conocer a un grupo más diverso de personas, que terminaron por enriquecer su arsenal intelectual. 

Ha trabajado con los periodistas Carmen Aristegui, Javier Solórzano –a quien le debe el apodo de ‘Miyagi’, por su parecido con el legendario maestro que le enseñó artes marciales a Daniel LaRusso, “El karate kid”– y fue parte del equipo de comunicación del ex presidente Vicente Fox. 

‘Miyagi’ reconoce que no le gusta Carlos Monsiváis ni tampoco aprecia particularmente a Elena Poniatowska. 

Guzmán descree rápidamente de los periodistas que terminan haciendo política de izquierda y estos dos personajes caen dentro de ese grupo. 

“Un periodista debe de matizar  y no dogmatizar”, considera ‘Miyagi’. 

Sin embargo disculpa a otros intelectuales como Carlos Fuentes –beneficiado con un cargo diplomático de alto nivel durante la presidencia de Echeverría– a quien ‘Miyagi’ considera un intelectual engañado por el sistema y la coyuntura. 

“Yo creo que Luis Echeverría fue un maestro de la mentira en la clase política mexicana. Y engañó a Carlos Fuentes, a Fernando Benítez y a todos los integrantes de la llamada ‘mafia’”. 

Del árbol de la vida a los últimos 50 años de la historia de México

Guzmán es también un comediante. Para él, las frases que los principales políticos mexicanos han pronunciado a lo largo en medio siglo son tan patéticas como hilarantes. 

Y, según su visión, es a través de ese cinismo crítico que es posible entender la actualidad de la cultura política mexicana. 

Al inicio del libro ‘Miyagi’ decide dejar a un lado cualquier precaución literaria y para comenzar su relato, decide irse de regreso al “big bang” de la historia del México moderno. 

Emulando al director de cine Terrence Malick en su célebre película “El árbol de la vida”, ‘Miyagi’ se remonta al último virrey de la nueva España para ilustrar el punto de partida de una sarta de declaraciones desafortunadas que han estado presentes desde los albores del México moderno.

“(…) Los grandes súbditos del gran monarca nacieron para callar y obedecer y no para discutir y opinar”, dijo en el siglo XVIII el Virrey de la Nueva España.  

Qué felices serían figuras actuales como el ex presidente Felipe Calderón o el líder priista Manlio Fabio Beltrones si las palabras dichas por el Marqués Carlos Francisco de Croix, Virrey de la Nueva España entre 1766 y 1771, siguieran vigentes en la actualidad. 

Aunque a veces parece que ni un ápice de esa aproximación ha desaparecido. 

Los políticos mexicanos actuales, educados en recintos sagrados como Harvard, Yale y Oxford y ungidos por títulos académico-nobiliarios deploran la opinión de un pueblo al que consideran inculto, y anheloso de sus consejos.

“Denlos el martillo y los clavos y nosotros vamos a componerlo todo”, parecen decir una y otra vez. 

Pero cuando el pueblo decide entregarles, sin miramientos, las herramientas para ejercer el poder, estos eruditos decepcionan, evidenciando al mismo tiempo visiones limitadas de cómo gobernar y un profundo desconocimiento de la realidad de un país tan complejo como México. 

Fox: Pendejo de verdad

Las frases del libro de José Luis Guzmán van desde Adolfo López Mateos –el último presidente genuinamente querido por el pueblo– , hasta el actual mandatario, Enrique Peña Nieto. 

Miyagi considera que dentro de ese grupo selecto de presidentes, secretarios y otros servidores públicos hay sin duda tres que resaltan sobre los demás. 

“De Peña y Fox podrías hacer un libro de cada uno”, dice Guzmán.

“En tercer lugar yo pondría a Luis Echeverría. El presidente más maquiavélico de la historia moderna de México”. 

De Vicente Fox, con quien Guzmán trabajó, el autor dice haber omitido en su libro varias frases célebres que el ex presidente dijo en su presencia, por mero respeto. Sin embargo asegura:

“Me tocó muchas veces platicar con Vicente Fox, desayunar con él y te lo juro que así era de pendejo”, asegura ‘Miyagi’.

El pueblo de México

El autor considera que México es un país que ha sido marcado por las frases de sus mandatarios. Por su parte, “el pueblo siempre se ha quedado callado y obedeciendo”. 

México pasa por alto declaración desafortunada tras declaración desafortunada y parece no haber una evolución clara. ¿Por qué?

“La frase con la que abro el libro que dice – Un pinche muerto más no me va a quitar el sueño – es la frase más actual, la dijo Gonzalo Santos, pero también la pudo haber dicho Díaz Ordaz, el actual gobernador de Veracruz o la procuradora en funciones. 

“Hay un desprecio brutal por la vida de los mexicanos y eso se refleja en todas las frases. A ellos realmente no les importa la gente”.

El autor considera que el problema de la sociedad mexicana, es que a pesar de los años, continúa igual de dormida que hace cinco décadas.

“Nos han dicho de todo y nunca ha pasado nada. 

“Somos igual de desmemoriados que antes, nunca fuimos realmente inocentes”, se lamenta el autor. 

Ejército y sociedad

Para el autor, la historia contada a partir de frases “deplorables” evidencia también un estancamiento en la relación entre el ejército y la sociedad que data de 1968.

“Gustavo Díaz Ordaz cometió la torpeza de la represión de 1968 que a la fecha nos sigue marcando. El ejército quedó manchado para siempre.

“Juntas las palabras estudiantes y ejército y eso te cuenta Ayotzinapa. En el imaginario colectivo seguimos usando los mismos demonios del 68.

“Estamos atorados en esa parte”. 

¿Burlarse de la realidad impide que progrese la clase gobernante?

El autor considera que por momentos la crítica y el cinismo son una manera más sana de ejercer el periodismo, que cargarse de un lado o pontificar del otro. 

“Falta sentido del humor en el periodismo actual. Veo el noticiero de las 10 de la mañana y me quiero suicidar. 

“Pero tiene que ser un humor que no te haga dormir” y da como ejemplo de este letargo masivo el humor superficial de Adal Ramones o Eugenio Derbez. 

“Tienes que ser un humor que te haga despertar, como el de uno de mis grandes ídolos, el británico John Oliver, que sin perder un ápice de humor, es punzante, agresivo, sin ser insultante.

“En México deberíamos olvidar a los próceres del periodismo que pontifican y dejarlos a un lado. Ir por gente como uno”, asegura Guzmán y finaliza:

“El humor del mexicano le ha ayudado a no prenderle fuego al país. Hemos aguantado muchas cosas gracias a nuestra capacidad de reírnos de nosotros mismos”. 

Las futuras estrellas

Con respecto a quienes espera que sean los próximos productores de frases lapidarias en la política mexicana José Luis Guzmán ‘Miyagi’ dice:

“Le veía muchas posibilidades a Rosario Robles, pero ya la mandaron a Siberia. Mancera yo creo que todavía dará buenas frases.  Algún panista debe surgir pronto seguramente, porque siempre se les ocurre algo.

“Pero si los reflectores siguen con Aurelio Nuño, yo creo que pronto va a decir algo que lo meterá a este libro”. 

La frase que según el autor

> Lo ha hecho reír más:
“Copelas o Cuello”
Zhenli Ye Gon
refiriéndose a las amenazas de Javier Lozano

>Lo ha indignado más:
“Un pinche muerto más no me va a quitar el sueño”
Gonzalo N. Santos “El Alazán Tostado” o “El pelón tenebroso”

> Define mejor al México actual:
“La Revolución Mexicana fue la Revolución Perfecta, pues al rico lo hizo pobre, al pobre lo hizo pendejo, al pendejo lo hizo político, y al político lo hizo rico”
Adolfo López Mateos