Para la actriz Atenas Cobos, en momentos después de una crisis como lo fue la pandemia, lo importante es crear convivencia y esto se ve reflejado en la creación de LUA Producciones; ella, junto con las actrices Fernanda Carrión y Erudi Minero, al no tener trabajo durante la crisis sanitaria, decidió juntarse y tomar las riendas de su carrera.

De esta experiencia surgió la idea de hacer una readaptación de la obra El pequeño Quijote, del dramaturgo español Tomás Afán Muñoz, y bajo la dirección de Rodrigo Ríaz mandar un mensaje a las infancias que les tocó vivir el confinamiento.

“Nos interesaba volver a crear estos espacios y vimos que la única manera de lograrlo en este momento era con los videojuegos, así se relacionaron, fue su escape. Estar encerrados nos afectó, pero específicamente a los niños, quisimos darles esta oportunidad de crear mundos a través los videojuegos, porque es lo que hace El Quijote, crea universos distintos a través de la lectura y su imaginación”, relata Atenas a Reporte Índigo.

Para la actriz era importante crear este espacio, donde la infancia puede reírse y tener una experiencia teatral; además de romper con los estigmas sobre los videojuegos, pues ahora ya se pueden ver como un material didáctico.

“Estamos en otros tiempos, ya hubo muchas convenciones en videojuegos, artistas como Ariana Grande tenían avatares virtuales para hacer conciertos, el mundo avanza y evoluciona y nosotras con él, y una manera de poder evolucionar es integrándose”, explica la actriz.

A partir del clásico literario Don Quijote, dos amigas gamers emprenden un viaje en el que, gracias a sus avatares, Quijotín y Sanchillo, sortean una serie de obstáculos, propios de su infancia, que les impiden distinguir la realidad de su ficción. Por lo que tendrán que superar diferentes niveles y vivir en ellos muchas aventuras.

La obra El pequeño Quijote se presentará los sábados y domingos, del 9 al 31 de julio, a las 12:30 horas en el Teatro La Capilla

Como parte de la adaptación realizada por LUA Producciones, la escenografía y la música tienen un toque de los videojuegos clásicos, como Mario Bros, que se observa tanto en la estética, como en la sonorización, los colores, así como el vestuario, que remontan a la era de los pixeles.

“Los personajes son niñas gamers, y esto es súper importante, porque estaba la idea de que sólo los niños podían jugar videojuegos y no, si tú eres una niña y te gusta jugar Mario Bros y no elegir a la princesa, sino al champiñón, lo puedes hacer, sin ningún estigma ni presión social”, aclara.

La obra culmina con las niñas gamer llegando a su adolescencia, esto con el afán de mostrarle a las familias la importancia de escuchar a sus hijas e hijos y de acompañarlos durante este proceso.

Además, recuerdan que durante la adolescencia se experimentan varios cambios en el cuerpo y la forma de pensar, que son propios de la edad, pues de acuerdo con Atenas es una de las etapas más complejas, ya que es cuando se está en la búsqueda de una identidad.

“Es el momento de romper paradigmas y estigmas sociales, creo que muchas cosas están caducas y siguen en lo teatral, social, educativo y familiar; el mundo cambia y vamos evolucionando, ¿qué vamos hacer, qué les vamos a dejar a las siguientes generaciones? No se puede evadir, hay que dejar de ver a nuestros ombligos y cómo podemos ayudarnos entre todas.

“La creación, como compañía independiente, está difícil en un país donde hay mucha oferta cultural, pero las personas no van al teatro”
Atenas CobosActriz

“Hay una gran responsabilidad cuando eres un ser performativo, debes ser congruente con el discurso y con tus acciones dentro y fuera de la escena. Si no reforzamos el amor, la empatía, amistad y aceptarnos como somos después puede ser peligroso”, puntualiza.

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