>> Para muchos son más seguros, incluso más placenteros a la hora de fumar, pero lo cierto es que los cigarros electrónicos (e-cigs, en inglés) cada vez han sumado más males a su lista de características, de manera que podrían dejar de ser la elección de los jóvenes que dejan el cigarro tradicional para fumar ese dañino humo que destaca por sabores frutales.

>> Un equipo de expertos de la Universidad de Nueva York determinó que los cambios que provocan en el ADN estos productos en el llamado fumador pasivo son similares a los del tabaco tradicional, es decir a los cigarros comunes y corrientes.

>>Una publicación en la revista científica British Medical Journal estableció que no ayudan a que la persona abandone el hábito de fumar e inclusive son un camino hacia el consumo, sobre todo porque son altamente llamativos para los jóvenes.

>> De acuerdo al University College London, fumar eleva el riesgo de que las mujeres sufran una enfermedad cardíaca en un 57 por ciento y en un 31 por ciento la probabilidad de un accidente cerebrovascular.

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Años tienen en el mercado las patentes de los también llamados vaporizadores

>> Según la Sociedad Americana de Neumólogos, los e-cigs son los causantes del desarrollo de problemas respiratorios a corto plazo y casi desde el comienzo de su uso, irónicamente, igual que el cigarro.

>>“Si bien, los cigarros electrónicos contienen menos sustancias cancerígenas que los cigarros convencionales, el vapor podría representar un riesgo más grande para contraer un cáncer pulmonar o de la vejiga y también desarrollar enfermedades cardíacas”, dijo Moon-Shong Tan, profesor de medicina medioambiental de la Universidad de Nueva York.

>>Los cigarrillos electrónicos tienen menos agentes carcinógenos que el humo del tabaco, sin embargo, sí pueden aumentar la probabilidad de desarrollar distintos tipos de cáncer, como lo provoca el cigarro tradicional.