Fuerte critico de las autoridades estadounidenses, del poder, del fanatismo político, los ideales americanos y de todo aquello que se moviera por intereses de dinero, Philip Roth se convirtió en uno de los escritores más importantes de la literatura estadounidense de la segunda mitad del siglo XX.

Catapultado al mundo literario por El lamento de Portnoy y la legendaria Trilogía americana: Pastoral americana, Me casé con un comunista y La mancha humana, el escritor tomó la decisión de dejar la literatura en 2012, después de 31 obras publicadas.

Controvertido por las temáticas de sus obras, Roth dejó plasmado en uno de sus libros que no quería ser como cualquier literato norteamericano con sus lectores, uno de esos incoloro, inodoro e insípido.

“Lo que quiero es poseer a mis lectores mientras están leyendo mi libro. De ser posible, poseerlos como no lo hacen otros escritores, y entonces dejarlos volver, tal como eran, a un mundo en el que todos los demás actúan para cambiarlos, persuadirlos, tentarlos y controlarlos”, escribió Philip Roth en su libro Lecturas de mí mismo, de 2008.

Como eterno nominado al Premio Nobel de Literatura, pero sin lograr obtenerlo, Roth recibió otros galardones importantes como el Premio Pulitzer de ficción, en 1998, y el Príncipe de Asturias de las Letras, en 2012.