Un par de años y más de 200 millones de dólares después, Delta Air Lines estrena su nueva terminal en el aeropuerto de Los Ángeles, especial para satisfacer a celebridades cansadas de los paparazzi y otras molestias. 

Con entrada exclusiva, un punto de seguridad más accesible, y sobre todo privacidad garantizada, la Terminal 5 es todo lo que desearían figuras como Katy Perry. 

Delta es la aerolínea más grande del mundo en cuanto a pasajeros, con más de 120 millones solo en el 2014. Y dicho aeropuerto, conocido como LAX, es famoso por sus encuentros entre fotógrafos y artistas. 

Con un boleto de primera clase y 350 dólares más, éstos podrán ser recogidos por un Porsche e ir directo a una entrada especial. Ya dentro del área VIP, de casi un kilómetro de espacio, pueden esperar su vuelo en el bar o prepararse una bebida en la máquina de autoservicio de Starbucks. 

El lounge “es para nuestros clientes Delta ONE y nuestros 360 clientes especiales anónimos – los que generan más ingresos”, dijo el vicepresidente de marketing, Jeff Robertson, “es una facilidad que los llevará por la experiencia, desde la calle directo hasta seguridad”. 

Del elevador, esos clientes irán a un pasaje privado donde un guardia, entrenado para evitar encuentros indeseados con fanáticos, los guiará hasta el Sky Club, que incluso tiene suites de regaderas privadas. 

“Nos convertiremos en la mejor aerolínea de Los Ángeles porque entendemos lo que mueve a la ciudad (…) sus destinos más deseados y lo que requieren nuestros clientes”, dijo el presidente de Delta, Ed Bastian. 

El LAX actualmente está en medio de una renovación de 8.5 billones de dólares, que se proyecta terminará hasta el 2024 y que comprende mejorías a otras terminales, áreas de espera rediseñadas, nuevos restaurantes, terrazas exteriores e incluso una parada del tren o metro.