José Antonio Vázquez es considerado como el ejemplo perfecto del heroísmo que se vivió en la Ciudad de México tras el 19S.

Él estuvo a punto de perder la vida hace exactamente un año en el edifico de Álvaro Obregón 286, donde murieron 49 personas.

El hombre se encontraba en el tercer piso realizando trabajos de mantenimiento cuando empezó a temblar y a los pocos segundos de alcanzar a salir del inmueble, la estructura se derrumbó.

“Salto de la escalera, pero me costó trabajo para salir del edificio, las puertas no tenían chapa, no las podía abrir, en eso salgo del edificio corriendo y atrás de mi vienen Isaac, Lucía, Patricia, varias personas que rescataron, ellos venían a escasos 4 metros atrás de mi.

Aunque José Antonio logró salir, a tan sólo unos centímetros atrás de él quedaron atrapados Lucía, Isaac, quienes fueron rescatados con vida30 horas después, rememora José Antonio, quien vive en Ecatepec y realizaba trabajos ese día en la Colonia Roma en la Ciudad de México.

“Yo saliendo y el edificio colapsándose, atrás de mi venían Isaac, Lucía y Patricia, Paty no pudo lograr salir. Isaac y Lucy sí salieron con vida, a ellos los rescataron a las 30 horas después del temblor”, recuerda.

Sin embargo, no lo dudó y de manera inmediata se unió a las labores de rescate en el lugar durante los 15 días siguientes al sismo, incluso pese a quedarse sin trabajo para mantener a su familia.

Acompañado de sus dos hijos, su hija (de 10, 8 y 6 años) y su esposa, José Antonio fue reconocido como un héroe durante la ceremonia luctuosa que se realizó hoy al pie de Álvaro Obregón 286 por el trabajo como rescatista voluntario que desempeñó durante esos días.

“Mi familia es la que me da más fuerza ahorita para salir adelante, para vivir”, dice.

Al primer aniversario acudieron rescatistas voluntarios, familiares de las víctimas y un sacerdote ofició una misa; además se entonó el himno nacional, se guardó un minuto de silencio y se liberaron palomas. A la hora del simulacro, algunas personas estallaron en llanto.

A un año, el predio sigue rodeado por tablas de madera y tapizado de fotografías de los momentos más emblemáticos que marcaron esas jornadas, donde todos buscaban ayudar a rescatar a los supervivientes y a recuperar los cuerpos de las personas que fallecieron.

Rodrigo Hereria es un voluntario que estuvo hace un año Álvaro Obregón y ayudó a rescatar personas con vida y sin vida, sucesos que le han marcado para siempre.

“Esa ciudadanía que vivimos en esos momentos, en esas horas, ojalá las estuviéramos viendo todavía porque todavía hay gente damnificada, todavía hay gente que está en campamentos, todavía hay gente que está esperando una respuesta por parte del gobierno”, señala.

Ahora Heredia critica que las autoridades sólo hagan uso de presencia ante los medios de comunicación y que el avance de las obras sea lento.

“El estado no ha sido capaz de brindar ese apoyo, esa respuesta a los damnificados, hoy hablamos del 19 de septiembre, pero podemos hablar de muchas otras cosas, la ciudadanía debemos seguir unidos, en resiliencia”

Karyna Tapia es otra de las damnificadas del sismo en Álvaro Obregón 286, ella es de la empresa Dmlink, que ocupaba el piso 1 del edificio.

“Actualmente estamos reconstruyéndonos, empezando de nuevo, con recursos propios, nadie se ha hecho responsable de todo el daño y todas las pérdidas que sufrimos, tanto materiales como humanas y estamos subsistiendo y tratando de salir adelante”, dice.

Karyna dice la empresa tuvo pérdidas de alrededor de los 15 millones de pesos y desde el día 2 empezó su reconstrucción desde cero con una computadora casera, buscando subsistir.

“A un año lo estamos logrando y creo que ese ha sido el reto más importante”, dice.