Así han cambiado las relaciones interpersonales por la cuarentena por COVID-19

Así han cambiado las relaciones interpersonales por la cuarentena por COVID-19

La prolongada cuarentena por la pandemia de COVID-19 ha generado múltiples situaciones entre las familias y las parejas, provocadas por el encierro

Además del incremento en la violencia machista en contra de mujeres por parte de sus agresores debido al encierro derivado de la pandemia de COVID-19, las relaciones de pareja y familiares están experimentando diversos cambios.

La cuarentena ha potencializado varios de los problemas  pre existentes en las relaciones, y generado otros que por el poco tiempo que a veces las personas pasan juntas, no se habían presentado.

El mismo fenómeno se presenta en las familias, cuyos integrantes contaban con espacios de individualidad, como el trabajo, la escuela o el tiempo libre con amigos fuera de la casa, que ahora debido a la situación les están vedados.

Ahora que las parejas y familias se encuentran concentradas al interior del hogar, las antes pequeñas diferencias, que generaban conflictos leves o moderados, podrían tornarse insoportables ante la situación, que además se encuentra envuelta en un clima de incertidumbre de todo tipo: económica, laboral, social, entre otros aspectos.

Desgaste y hartazgo; así cambió la cuarentena las relaciones

Alejandra Martínez vive solamente con su esposo y sus tres perros, en un departamento que “afortunadamente” según sus palabras posee terraza y tres recámaras, de las cuales una está destinada a un estudio, otra es en la que la pareja descansa y una más se encuentra desocupada.

En general, la joven califica su experiencia de encierro con su pareja como positiva, incluso aunque lleguen a pelear más de lo normal, el problema que detecta es realizar su trabajo vía home office juntos.

“Él tiene muchas llamadas y hace mucho ruido. O a veces las tenemos al mismo tiempo y hay que estarse moviendo y es incómodo y molesto. Y pues la casa no está diseñada como una oficina, por lo que es más difícil acomodarnos para tener ambos un espacio funcional que no le estorbe al otro”, menciona Alejandra.

Alejandra menciona que se da cuenta que con la convivencia diaria y permanente, hay más oportunidades de roce.

“Entonces cosas que normalmente pasas por alto, pueden sacarte de quicio durante la cuarentena.

También creo que hay que tomar en cuenta que no sólo es que estemos juntos todo el día, todos los días, sino que lo estamos en una situación de estrés, con sensación de peligro y además con los ratos de aburrimiento o desesperación y nostalgia por salir” discierne.

La joven también considera que al no tener otros espacios de distracción, el estrés termina liberándose contra la pareja, sin embargo, para evitar esto, buscan espacios, como la terraza, en la misma casa para tener momentos a solas.

Otro de los temas que han surgido como un problema entre ellos durante la cuarentena son las tareas domésticas, pues sin la empleada que realizaba esa labor, los quehaceres se han repartido entre los dos, a veces no muy equitativamente.

“Con un uso intensivo de la casa y sin la ayuda de una empleada doméstica, hemos tenido que limpiar como nunca antes. Y eso ha sido lo más frustrante. Diría que la gran mayoría de problemas que hemos tenido, son relacionados con la limpieza. Si ya se tardó el otro en hacer lo que le tocaba. Es todo un reto llegar a una distribución equitativa de las tareas domésticas”, menciona Ale.

Sin embargo otros aspectos, como cocinar juntos, los hacen permanecer unidos y entretenidos. Buscar recetas y experimentar a hacer cosas diferentes, como pan u otras cosas que normalmente compran, es una de las actividades que antes no tenían oportunidad de hacer y que ahora pueden realizar juntos.

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Mariana no vive con su pareja, pero sí con su familia, conformada por ella y sus papás, con quienes la convivencia estrecha ha generado múltiples situaciones difíciles entre ellos, sin embargo, se mantienen unidos “pues son más los momentos buenos que los malos”, menciona la joven.

La estudiante de licenciatura encuentra difícil tomar sus clases en línea porque aunque sean pocos en casa, sus padres hacen mucho ruido.

“Cuando no es mi papá poniendo música fuertísimo, es mi mamá, gritando que le pase tal o cual cosa porque es medio desordenada”, relata.

Mariana comenta que lo más difícil es encontrar los espacios de individualidad, con los que los tres contaban pues su madre, jubilada, se quedaba en casa todo el día, mientras su papá salía a trabajar y ella se iba a la escuela o salía con los amigos.

Debido a que el consumo de contenidos de TV de su familia es bajo, la familia cuenta con un sólo televisor, que cada quien usaba por sus diferentes horarios en un momento del día, sin embargo ahora todos están ahí, y el acaparamiento de uno de los miembros de la familia del aparato genera fricciones.

“Cuando mi papá no se la quiere vivir frente a la TV sin dejarnos a mi mamá o a mi nuestro espacio, es mi mamá sentándose conmigo a ver mis series y criticar el contenido o hacer preguntas para entender el programa, y pues a mi eso ya me tiene un poco agotada”, menciona la universitaria.

El menú la lista de compras, la limpieza de la casa, entre otros temas surgen diario como un problema, algo que no pasaba antes, pues la mayoría del tiempo por lo menos dos de tres miembros de la familia, lo pasaban fuera de casa.

“Sin embargo ahora platicamos más, conozco historias de mis padres que antes no, e incluso comenzamos un círculo de lectura”, concluye la joven.

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Sin embargo no todo es malo pues Verónica se unió a su actual pareja durante la cuarentena, y su relación fue producto de la convivencia cercana.

Al contrario de otras parejas, a las que asar tiempo juntos les ha afectado, Verónica se acercó al hombre con el que compartía departamento para aliviar algunos de sus gastos.

Al pasar ambos la mayoría de su tiempo juntos, debido a que sus centros de trabajo fueron cerrados temporalmente, convivieron de manera más cercana, y se conocieron, algo de lo que no habían tenido oportunidad antes, por los horarios en los que laboraban fuera de casa.

A pesar de que la atracción entre ellos surgió desde antes, al pasar más tiempo juntos decidieron comenzar una relación.

“La pandemia nos unió”, menciona Verónica, que relata que ahora, aunque siempre fue así, viven juntos, pero como pareja.

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