En la Ciudad de México se han incrementado las agresiones perpetradas en contra de policías y personal encargado de brindar seguridad y justicia.

Lesiones por arma punzocortante o de fuego, episodios de amenazas e incluso situaciones de intimidación se han vuelto cada vez más frecuentes. 

El pasado 31 de enero, un elemento de la Policía de Investigación (PDI) de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) local fue baleado mientras desempeñaba funciones en la alcaldía Iztapalapa.

En el cruce de las calles Piña y Guanábana, en la colonia San Juan Xalapa, el agente fue recibido a tiros cuando participaba en la detención de una persona acusada de homicidio; por una herida en el tórax, el mismo fue trasladado para su atención médica.

La tarde del 30 de enero, una fuerte movilización tuvo lugar en la zona de Tepito, la cual ocurrió luego de que un hombre amenazara con una escopeta a un uniformado que se encontraba efectuando tareas de prevención en las inmediaciones de la colonia Morelos, en alcaldía Cuauhtémoc.

Por ello, un operativo fue desplegado frente a un negocio situado en la calle de Toltecas. En el sitio, el implicado fue detenido en compañía de tres personas, entre ellas dos mujeres, y, también fueron aseguradas tres armas de fuego, además de un aproximado de 2 mil cartuchos útiles.

El 21 de enero pasado un policía fue herido con un cuchillo en la zona del cuello cuando intentó frustrar un asalto en una tienda de conveniencia, ubicada en la zona de Polanco, en la alcaldía Miguel Hidalgo.

Tras un forcejeo el asaltante hirió al mando y después intentó darse a la fuga; sin embargo, el primero pidió refuerzos, los cuales lograron detener al implicado, no sin antes dispararle debido a que el sujeto intentó lesionar al resto de los efectivos con dicha arma blanca. 


En la madrugada del 17 de enero, un elemento de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) fue atacado a balazos en calles de la colonia Agrícola Oriental, en la alcaldía Iztacalco, esto al momento de acudir a una tienda de abarrotes a comprar mercancía

La agresión ocurrió en la intersección de las calles Sur 16 y Oriente 23; de acuerdo con reportes policiales, el efectivo acababa de concluir su turno, cuando un sujeto armado descendió de un vehículo, le disparó en repetidas ocasiones y posteriormente se dio a la fuga.

El 11 de enero, un intercambio de balazos ocurrió en el cruce de las avenidas Río Churubusco y Coyoacán, entre escoltas de la Fiscal de Nezahualcóyotl, María Esther Nolasco, y un asaltante que presuntamente intentó robar al chofer de la camioneta en que viajaba la funcionaria mexiquense.

Durante la agresión, uno de los guardaespaldas resultó herido y por ello fue trasladado a un hospital; mientras que el implicado logró escapar.

La pasada noche del 3 de enero, cerca de la intersección de las avenidas Río Churubusco y Canal de Apatlaco, un agente de la SSC y quien viajaba en compañía de otra persona, fueron ultimados a tiros al interior de un automóvil particular.

En el sitio fueron hallados más de 30 casquillos repercutidos, no obstante, del hecho no se reportaron personas detenidas.

Ataques, reflejo de una descomposición

Las agresiones en contra de autoridades suelen aparecer cuando se tiene una descomposición en el cuerpo policial, derivado en ocasiones por vínculos con el crimen organizado; o bien, cuando la estructura es sometida a un cambio drástico y llegan a presentarse ‘obstáculos internos’ para ciertos mandos en dicha restructuración, explica José Antonio Álvarez León, doctor en Derecho y Política Criminal por la UNAM.


“La ciudadanía puede oponerse a la autoridad a través de insultos, desconocimiento o faltas de atención, pero cuando surgen agresiones directas para eliminar o atentar contra la vida del personal de seguridad, no se puede hablar de una respuesta por parte del ciudadano de a pie, sino más bien una descomposición interna o externa que genera estos episodios violentos”, indica

Esta clase de hechos podrían estar emparentados con las acciones emprendidas por el gobierno local y federal, para intentar acabar con la corrupción y la inseguridad, advierte el también catedrático, con lo cual queda descartada una ausencia de las instituciones procuradoras de seguridad y justicia, no obstante, sí logra evidenciar un resistencia.

“De no contenerse esta clase de agresiones y ataques en contra de uniformados, la situación podría agravarse y derivar en una escalada a superiores niveles como pueden ser altos rangos del cuerpo de policía, de la Procuraduría local o incluso de la jefatura de Gobierno”, alerta el experto.

Para evitar que las corporaciones lleguen a manejarse de un modo inadecuado, sostiene Álvarez León, es necesario que las estructuras se sometan a ejercicios de control y depuración, además de resolver toda clase de conflictos internos o externos, y con el fin de que los mismos no repercutan en su funcionamiento.